El director de la Cámara Argentina de Feedlot, Juan Eiras, analizó las causas del aumento en el precio de la carne y anticipó un escenario de mayor oferta y estabilidad hacia los próximos meses.
Una cadena productiva marcada por el clima
El reciente aumento en el precio de la carne volvió a instalar el debate en la mesa de los hogares argentinos. Para el sector productivo, el fenómeno no responde a una sola causa, sino a una secuencia de eventos climáticos y productivos que afectaron la oferta.
En una entrevista concedida a medios especializados, Juan Eiras, director de la Cámara Argentina de Feedlot, explicó que el punto de partida fue una sequía histórica que redujo de manera significativa la cantidad de animales disponibles. Esa situación impactó en toda la cadena ganadera y dejó secuelas que todavía se sienten.
Posteriormente, el escenario cambió. La mejora climática generó abundancia de pasto y llevó a muchos productores a retener el ganado para que alcance mayor peso antes de enviarlo al mercado. Como resultado, la oferta se redujo de forma temporal, presionando los precios al alza.
Costos elevados y demanda firme
A pesar del encarecimiento de los costos productivos, el dirigente del feedlot remarcó que la demanda se mantiene sólida, tanto en el mercado interno como en el externo. En ese contexto, la carne argentina continúa compitiendo con otros países exportadores en un escenario global exigente.
Además, Eiras señaló que la dinámica del mercado no puede analizarse de manera aislada. Factores como el costo del maíz, la logística y el financiamiento inciden de forma directa en el precio final que paga el consumidor.
Sin embargo, el especialista evitó un enfoque alarmista. Según sostuvo, la cadena productiva está en proceso de recomposición luego de años atravesados por dificultades climáticas severas, lo que abre la puerta a un reordenamiento gradual del mercado.
Expectativas de mayor oferta y estabilidad
De cara a los próximos meses, el director de la Cámara Argentina de Feedlot expresó una visión moderadamente optimista. Con más animales alcanzando el peso adecuado y una normalización progresiva de los ciclos productivos, se espera un incremento en la oferta de carne.
Ese aumento podría traducirse en una mayor estabilidad de precios, siempre que no se produzcan nuevos eventos climáticos extremos. En ese sentido, Eiras subrayó la importancia de observar la evolución del sector con una mirada de mediano plazo.
Mientras tanto, el comportamiento del mercado cárnico refleja la complejidad de una actividad clave para la economía argentina, que busca equilibrar producción, consumo y exportaciones en un contexto desafiante.
