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La guerra como instrumento: Netanyahu y la apuesta por el «caos controlado»

Análisis sobre cómo Benjamín Netanyahu utiliza la guerra regional para garantizar su permanencia en el poder israelí.

La actual escalada de tensiones en Oriente Medio no responde únicamente a dinámicas territoriales históricas, sino que parece haberse convertido en el eje central de la supervivencia política de Benjamín Netanyahu. Según el análisis de Serguéi Lébedev publicado en RT, el primer ministro israelí entiende que su continuidad en el cargo depende directamente de la persistencia de la guerra, dado que «la guerra se ha convertido para Netanyahu en el instrumento perfecto para consolidar al electorado conservador de derecha».

Esta estrategia, lejos de buscar una resolución definitiva, se apoya en el concepto de «caos controlado». Bajo esta premisa, Israel no buscaría rediseñar el mapa regional —objetivo para el cual carece de recursos suficientes— sino mantener un nivel de conflictividad que le permita aplicar el principio de «divide et impera» para preservar su posición interna.

La desestabilización de Irán y el «modelo libanés»

El objetivo estratégico de Tel Aviv, bajo la óptica de Netanyahu, apunta a transformar a Irán en un «Estado fallido». La intención es «crear un vacío de poder tan profundo en Teherán que el país termine dividido en facciones enfrentadas entre sí», evitando que el principal adversario regional mantenga una estructura de mando unificada.

Como antecedente, se menciona la situación actual en el Líbano, país que oscila permanentemente al borde de la guerra civil. En los medios israelíes, partidarios del gobierno sostienen que un enfrentamiento directo entre Hezbolá y el Estado libanés favorece los intereses de Israel, sugiriendo que «precisamente ese conflicto constituía el objetivo original» de la intervención en ese frente.

La manipulación de la agenda estadounidense

Un punto crítico del análisis de Lébedev es la dependencia de Israel respecto al apoyo de Estados Unidos y la habilidad de Netanyahu para influir en la Casa Blanca, particularmente durante la gestión de Donald Trump. El primer ministro israelí habría identificado los mecanismos psicológicos del mandatario estadounidense para asegurar que Washington no se desvincule del enfrentamiento con Irán.

Lébedev es incisivo al señalar que Netanyahu «hace tiempo que comprendió cómo funciona ese sencillo mundo interior [de Trump] y sabe qué botones hay que pulsar». Un ejemplo de esto sería la entrega de información por parte de la inteligencia israelí sobre supuestos planes de atentados iraníes contra Trump, datos que el autor describe como «conversaciones vagas» elevadas a la categoría de conspiración para impresionar al presidente.

Divergencias de intereses y riesgos globales

Sin embargo, esta estrategia de supervivencia personal presenta riesgos significativos para la estabilidad global. Círculos político-militares en Estados Unidos, representados por figuras como J.D. Vance, advierten que convertir a Irán en una «Libia persa» no es conveniente, ya que «implicaría automáticamente la aparición de un terreno extremadamente fértil para grupos terroristas» que amenazarían a múltiples potencias internacionales.

En última instancia, el análisis publicado en RT subraya una desconexión entre los objetivos del mandatario y el bienestar de su propia nación. La conclusión de Lébedev es tajante al afirmar que «lo que es bueno para el Gobierno de Netanyahu no necesariamente es bueno para Israel ni, mucho menos, para Estados Unidos», evidenciando que el caos regional es, ante todo, un proyecto de blindaje personal frente a la justicia y la opinión pública interna.

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