En una reciente entrevista concedida al programa La Torre de Caramelo, conducido por Carlos Polimeni en Somos Radio AM 530, el periodista, escritor y veterano de la guerra de Malvinas, Edgardo Esteban, analizó la profunda conexión entre el sentimiento nacional por las islas y la pasión futbolística. Durante la charla, el exdirector del Museo Malvinas (2020-2024) se refirió a los intentos de ciertos sectores por omitir la carga histórica en los enfrentamientos deportivos frente a Inglaterra.
Para Esteban, aunque desde lo técnico un partido de fútbol pueda considerarse «un juego más», existe un ámbito de pertenencia e identidad que lo excede. En este sentido, recordó el impacto de la figura de Diego Armando Maradona, a quien calificó como un «gran malvinero», señalando que los goles del Mundial de 1986 representan una transversalidad que une a los argentinos más allá de cualquier diferencia.
La memoria de 1982 y el fútbol bajo fuego
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue el contraste entre la experiencia de los soldados en las islas y el desarrollo del Mundial de España 1982. Esteban relató que el certamen comenzó el 13 de junio, precisamente durante la batalla final en Puerto Argentino.
El cronista describió cómo, en medio de los bombardeos británicos y las ondas expansivas de la artillería al oeste de la capital malvinense, los soldados buscaban sintonizar radios portátiles para conocer el resultado del debut argentino frente a Bélgica. Según Esteban, para los combatientes, el fútbol representaba en ese momento un «rescate a la vida» en un contexto de muerte y censura informativa.
Geopolítica y el valor estratégico del Atlántico Sur
Más allá de la mística deportiva, Esteban enfatizó que la causa Malvinas posee una relevancia geopolítica crítica para el futuro del país. Recordó que el archipiélago sufre una usurpación de 200 años y que actualmente alberga la base militar de la OTAN más grande del hemisferio sur, desde donde se controla el tráfico interoceánico y los recursos naturales.
El entrevistado advirtió sobre el interés británico en las riquezas hidrocarburíferas y alimenticias de la región, así como en las reservas de agua potable de la Antártida. En este marco, criticó las posturas que intentan relativizar la soberanía, comparando la prohibición actual de usar símbolos argentinos en las islas con los intentos de «desmalvinización» en el discurso público local.
El fútbol como faro de soberanía
Esteban concluyó señalando que el fútbol y Malvinas son los únicos dos elementos capaces de generar una unión nacional absoluta, similar a lo que ocurre cada 2 de abril en los pueblos del interior. Para el veterano, el objetivo irrenunciable debe ser que la bandera argentina vuelva a flamear en las islas, sin importar el tiempo que tome.
«No podemos resignarnos», afirmó, subrayando que la pertenencia de las Malvinas es una cuestión de futuro para las próximas generaciones. De este modo, el cruce futbolístico con Inglaterra se ratifica no solo como un evento deportivo, sino como un ejercicio de memoria colectiva que mantiene vigente el reclamo de soberanía.

