El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó el informe «Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa» correspondiente al cuarto trimestre de 2025. Los datos oficiales confirman un deterioro estructural de la solvencia externa del país durante el último año. La cuenta corriente, que refleja el intercambio neto de bienes, servicios y rentas con el exterior, registró un déficit acumulado de USD 7.582 millones en 2025.
Este resultado marca una drástica reversión respecto a 2024, año en que Argentina había logrado un superávit de USD 5.701 millones. La caída responde fundamentalmente a un menor saldo positivo en la balanza comercial de bienes y al agravamiento sistémico de los déficits en servicios y en la cuenta de ingreso primario.
El agujero negro de los servicios y la renta del capital
La balanza de servicios se consolidó como uno de los principales drenajes de divisas. En 2025, este rubro presentó un saldo negativo de USD 11.234 millones, lo que representa un aumento del déficit de USD 5.484 millones comparado con el año anterior. El componente más crítico fue el de «Viajes» (turismo), que por sí solo generó un rojo de USD 7.221 millones.
Por otro lado, la cuenta de ingreso primario, que contabiliza el pago de intereses de deuda y la remisión de utilidades y dividendos de empresas extranjeras, mostró un déficit de USD 13.900 millones. Gran parte de este saldo está vinculado a los intereses devengados por la deuda del Gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos internacionales.
Una deuda pública en ascenso
Al 31 de diciembre de 2025, la deuda externa bruta total de Argentina, a valor nominal, se estimó en USD 320.305 millones. Solo en el último trimestre del año, el endeudamiento aumentó en USD 1.709 millones.
El principal responsable de este stock es el Gobierno general, que concentra el 54,6% de la deuda total (USD 174.999 millones). Dentro de este sector, el 60,9% de los compromisos corresponden a préstamos con organismos internacionales, liderados por el FMI con USD 57.230 millones. Es relevante señalar que, mientras la deuda pública crece, el sector privado mantiene una posición neta acreedora, con activos externos que alcanzan los USD 430.651 millones.
Implicancias territoriales y políticas
La persistencia del déficit en la cuenta corriente y el crecimiento de la deuda externa nominal plantean un escenario de alta vulnerabilidad para el desarrollo federal. La dependencia de las exportaciones de productos primarios —donde el complejo soja y el petrolero-petroquímico siguen siendo los mayores aportantes de divisas— no alcanza para compensar la salida de capitales por servicios y rentas de la inversión.
Para las provincias, y particularmente para regiones productivas como Entre Ríos, este desequilibrio macroeconómico suele traducirse en restricciones al acceso a insumos importados y una presión constante sobre el tipo de cambio, afectando la competitividad de las economías regionales frente a un Estado nacional condicionado por sus compromisos con acreedores externos.

