En una reciente entrevista concedida al programa Caballero de Día por AM 530, el politólogo Nicolás Tereschuk, coordinador del Instituto Argentina Grande, analizó la profundidad de la crisis energética actual, comparándola con hitos históricos de la economía mundial. Según el especialista, el escenario actual representa una «disrupción energética que es más o menos del doble de volumen de lo que fue aquella crisis del 73». A pesar de ser un fenómeno global, la respuesta política y el impacto en los precios locales sitúan a la Argentina en un escenario de vulnerabilidad extrema frente a sus pares regionales.
Argentina en el pelotón de los más castigados
Los datos presentados por Tereschuk, basados en informes de la Agencia Internacional de Energía (AIE), revelan que, de un total de 129 países relevados, la Argentina ocupa el puesto 33 entre los que más aumentaron el precio de la nafta desde el inicio del conflicto bélico en Medio Oriente. Esta dinámica de precios no parece seguir una lógica de mercado regional, ya que, según explicó el politólogo, la Argentina sufre el «triple de impacto y de aumento» en comparación con países que también tienen autoabastecimiento de petróleo como México, Brasil o Colombia.
Impuestos y desprotección al consumidor
Un punto crítico del análisis radica en la política fiscal aplicada al sector. Mientras que al menos 25 países optaron por recortar o eliminar gravámenes para amortiguar el golpe al bolsillo, el gobierno argentino se limitó a una medida que Tereschuk calificó de insuficiente: «la única medida que se tomó es postergar el aumento del impuesto a los combustibles». Esta decisión no solo mantiene la presión inflacionaria, sino que consolida un esquema donde el impuesto ya representa entre el 20% y 25% del precio final por litro, sin que esos fondos se traduzcan en mejoras de infraestructura, dado que «no se está arreglando ni reparando ninguna ruta nacional» a pesar de la afectación específica de ese tributo.
Precios internacionales para salarios locales
La política de precios actual ha llevado a una situación paradójica para un país productor de hidrocarburos. Tereschuk señaló que, medido en dólares, el precio del litro de nafta súper en Argentina es hoy más elevado que en potencias exportadoras y socios comerciales directos, advirtiendo que «el precio del litro de nafta hoy está más alto que en Brasil y más alto que en Estados Unidos». Esta internacionalización del precio del surtidor se produce en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo, donde el gobierno utiliza los ingresos de los trabajadores como una variable de ajuste, ya que está «abusando de esta ancla salarial de mantener pisados los salarios» frente a una inflación que no cede.
Vacío institucional y disputas internas
Finalmente, la nota destaca la invisibilidad de las autoridades responsables del área energética en un momento de crisis. Tereschuk cuestionó la falta de una voz oficial clara, señalando que «el secretario de energía no existe, no sabemos quién es», en referencia a la escasa exposición pública de María del Carmen Tetamanti. Esta acefalía de facto en la comunicación pública se suma a las versiones sobre pujas de poder internas en el Poder Ejecutivo, donde las decisiones parecen estar más ligadas a una «pelea de bandas» por el control de la caja y las licitaciones que a una planificación estratégica para el sector.

