Un reciente informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA), advierte que 4,1 millones de jóvenes en Argentina viven en situación de vulnerabilidad social. Esta cifra representa el 48,9% de la población de entre 18 y 29 años en el país.
El estudio, titulado “Jóvenes Vulnerables en la Argentina: Condiciones de Vida, Creencias y Expectativas sobre el Futuro”, define la vulnerabilidad a partir de dos ejes centrales: la persistencia de la pobreza económica y la falta de terminalidad educativa básica. Según el relevamiento, entre quienes integran este grupo, solo el 24,8% continúa con sus estudios, mientras que el 57% declara que sus ingresos laborales son insuficientes para cubrir sus necesidades mensuales.
Precariedad laboral e informalidad estructural
La inserción en el mercado de trabajo presenta desafíos críticos para este segmento. Los datos de la UBA indican que el 30% de los jóvenes vulnerables se encuentra desempleado. Entre aquellos que poseen un empleo, la informalidad laboral alcanza al 76%, concentrándose principalmente en actividades de baja calificación como el comercio, la construcción, la venta ambulante y tareas de limpieza o cuidado.
El informe subraya que solo el 15% de los jóvenes encuestados cuenta con un empleo registrado. Asimismo, existe un sector del 32% que no estudia, no trabaja ni busca empleo activamente. La investigación detalla que las tasas de empleo son comparativamente más altas entre los varones y en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en relación con el resto del país.
Impacto en la salud mental y el entorno social
La privación material se traduce directamente en un deterioro del bienestar psicológico. El estudio revela que más del 70% de los jóvenes manifestó padecer problemas frecuentes de ansiedad o nerviosismo, mientras que el 50% refirió sentir apatía o depresión de manera cotidiana.
Además de los factores psicológicos, el consumo problemático de sustancias aparece como un factor de riesgo: aproximadamente el 30% de los consultados admite no tener control sobre el consumo de alcohol, tabaco u otras drogas. La falta de protección social se agrava al considerar que el 78% carece de cobertura de salud privada o social, dependiendo exclusivamente del sistema público.
En cuanto al entorno habitacional, el 40% de los jóvenes vulnerables percibe su barrio como «inseguro o muy inseguro». El informe concluye que estas dimensiones (falta de vivienda digna, familias numerosas e interrupción educativa) configuran una vulnerabilidad multidimensional que condiciona sus expectativas de futuro.
Acceso a la información y entorno digital
El consumo de información entre la juventud vulnerable se concentra mayoritariamente en las redes sociales. El 66% de los encuestados utiliza estas plataformas para actualizarse, con Instagram (36%) y Facebook (22%) a la vanguardia, superando a medios tradicionales como la televisión, que es elegida por el 18%.
El estudio de la UBA observa que el uso de las fuentes digitales varía según el nivel de escolaridad: a mayor formación, aumenta la relevancia de Instagram y la diversificación de fuentes; mientras que en niveles educativos más bajos, Facebook y la televisión mantienen un peso significativo.

