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Santa Fe: Pampa Energía apaga la única fábrica de caucho del país y profundiza el desierto industrial

La parálisis definitiva de la línea de producción en Puerto General San Martín extingue la fabricación nacional de un insumo clave. Entre promesas corporativas de reubicación y denuncias gremiales por desmantelamiento, el Cordón Industrial santafesino suma un nuevo hito en su proceso de degradación productiva.

La firma Pampa Energía, liderada por el empresario Marcelo Mindlin, oficializó esta semana el cese definitivo de la producción de caucho sintético en su complejo petroquímico de Puerto General San Martín, Santa Fe. La medida no es un hecho aislado: representa la desaparición de la única planta de este tipo en Argentina, dejando al mercado interno bajo total dependencia de las importaciones.

A través de un escrito oficial, la compañía atribuyó la decisión a la «inviabilidad del negocio» por el deterioro del mercado automotriz local. Sin embargo, el factor determinante fue el efecto dominó provocado por la caída de Fate, la histórica fabricante de neumáticos que bajó sus persianas meses atrás, eliminando al principal cliente estratégico de la planta santafesina.

Contexto: Santa Fe en el ojo de la tormenta

El cierre de la ex PASA (Petroquímica Argentina S.A.), con 60 años de historia, ocurre en un marco de retroceso generalizado para la provincia. Según el Informe de Actualidad Industrial de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) de enero de 2026, la actividad fabril en el distrito cayó un 9,7% interanual.

El dato más alarmante del informe es el desplome del 74,7% en la producción de vehículos automotores, sector que tracciona directamente la demanda de caucho. Para la entidad gremial empresaria, la apertura de importaciones y la debilidad del mercado interno están desplazando a la industria local hacia un proceso de «primarización».

Trabajadores en la encrucijada: ¿Reubicación o retiro?

El conflicto laboral afecta de forma directa a unos 130 operarios, aunque el sindicato SOEPU eleva la cifra a 200 familias sumando personal fuera de convenio. La empresa prometió planes de traslado a otras firmas del holding como SACDE, TGS o Transener, e incluso a la futura megaplanta de urea en Bahía Blanca.

Desde el sindicato, su secretario general Mauricio Brizuela calificó el panorama como «desolador». En declaraciones a medios locales, el gremio denunció que las ofertas de la empresa funcionan como «retiros voluntarios encubiertos» o «forzados». Señalaron, además, la dificultad de reinsertar a trabajadores de entre 40 y 60 años en proyectos ubicados a cientos de kilómetros de su territorio.

Implicancias: El giro estratégico de Mindlin

Mientras apaga motores en Santa Fe, Pampa Energía anunció una inversión récord de 2.700 millones de dólares para construir Fertil Pampa en Bahía Blanca. Este proyecto de urea apunta a la sustitución de importaciones de fertilizantes para el agro, un negocio alineado con la actual rentabilidad de Vaca Muerta.

Esta reasignación de capital evidencia un desplazamiento de la inversión desde la industria manufacturera tradicional hacia sectores de energía y servicios. Para la región, la pérdida de la línea de caucho no solo significa desempleo; implica la pérdida de soberanía industrial sobre un insumo que ahora solo podrá conseguirse en el exterior.

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