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Por Fernando Borroni: «El voto que se va, se va por enojo, el que se queda en casa se queda por desilusión»

En su columna Fernando Borroni reflexionó sobre los votos que perdió el Frente de Todos en las PASO y sostuvo que para revertir los resultados del domingo el gobierno debe atender con urgencia la crisis económica y social de Argentina


Pasaron ya 48 horas de la derrota electoral del Gobierno nacional. Es importante continuar sumando elementos de análisis, porque solo entendiendo por qué sucedió lo que sucedió, seguramente habrá más instrumentos para poder transformar esta realidad.

La realidad siempre se puede transformar. La gestión de política te permite ir transformando sobretodo instancias emocionales, económicas y recomponer el vínculo con la sociedad.

¿A dónde fueron los votos que perdió el Gobierno nacional en comparación con lo que fueron las elecciones del 2019? Si se los quiere ir a buscar, primero hay que saber dónde están.

La respuesta de la que estoy convencido es que mayoritariamente esos votos se fueron a su casa. No se fueron mayoritariamente a otro espacio político. Por eso hay casi dos millones de personas que no fueron a votar en la provincia de Buenos Aires.

Hay muchísimos millones de argentinos y argentinas que no fueron a votar. Entonces, ese voto que se perdió está en las casas y otro sector en la izquierda. Nadie con dos dedos de frente, aunque puede haber excepciones, puede creer que el voto que pierde el Frente de Todos se fue con Milei o que se fue con Juntos por el Cambio.

Preguntémonos por qué se fueron. Ahí hay una posibilidad de reconstruir algo. Yo creo que se fueron por sobre todas las cosas, porque mucho de lo que prometió el Gobierno no se pudo cumplir por la pandemia.

Se fueron porque la plata no alcanza. Aquí no necesitamos ni intelectuales, ni grandes pensadores, ni de libros, ni de nada. La plata no alcanza y eso siempre lo paga un gobierno. En esas casas donde se quedó el voto es donde la plata no alcanza o donde el miedo de la pandemia anuló todo. Entonces hay que entrar a las casas. Hay que golpear las puertas y preguntar.

El endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional es un tema sumamente importante en lo macro pero en las barriadas populares el tema central es el plato de fideos. Entonces aquí nace nuevas preguntas: ¿Se ha naturalizado la pobreza y eso se está pagando?¿Cómo se puede ganar en un país con un 50 por ciento de pobreza? ¿De qué manera se entiende que hayas perdido casi toda la provincia de Buenos Aires si no es por una cuestión económica y social concreta?

El voto que se va, se va por enojo. El voto que se queda en casa se queda por desilusión. Hay una frustración porque había un sueño del 2019 que no se pudo cumplir por la pandemia y porque faltó decisión. Ahora, ¿cómo se revierte la frustración? Hay que volver a seducir, a convencer, a recuperar la confianza. Eso no se logra con el mismo discurso desde que empezamos el gobierno.

El voto que se fue a la izquierda es el voto que está corriendo al gobierno por izquierda y que le está diciendo «Yo quería más». Hay tiempos para la intelectualidad, hay tiempo para los grandes análisis, para echar culpas o para reflexionar. Bueno, este tiempo es tiempo de escuchar el hambre. El hambre no es culpa de este gobierno, pero sí ya es responsabilidad de este gobierno.

Hay que abrir las puertas, hay que entrar por las ventanas de las casas si hace falta. Hay que volver a ser peronismo.

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