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José Gervasio Artigas, el protector de los pueblos libres

A 256 años del nacimiento de Artigas, conversamos con el escritor entrerriano Francisco Senegaglia sobre el proyecto y el legado artiguista.


Franciso Senegaglia es un apasionado de la historia de Entre Ríos. Desde la ficción recrea los sentires de los personajes claves en la historia litoraleña. Además de escribir novelas históricas como Los Artigas o López Jordán, el último federal, Senegaglia es psicoanalista y recorre las narrativas desde lo que él llama «psicología de la historia». Desde este concepto, el escritor trabaja sobre la construcción de la historia desde la identidad. En este sentido, aborda la memoria y la historia como dadoras de identidad, como motores del destino político de una comunidad.

En su novela Los Artigas, José María, hijo de José Gervasio Artigas se entera que su padre no está muerto sino exiliado en Paraguay y se lanza a buscarlo. En el camino se encuentra con nuevas historias, con las intrigas y los odios de quienes protagonizaron la Independencia.

«José María somos todos nosotros que conocemos muy poco sobre el artiguismo y buscamos a una persona con un sentido y terminamos descubriendo otra. La novela respeta los datos históricos y yo ficciono los sentires en la búsqueda de ese padre/patria, en la búsqueda de esa patria fundacional».

-¿Cómo conviven en la ficción la épica de los personajes y los documentos historiográficos?

-La ficción permite acercar al lector a un contexto de época. La narrativa, como un buen guión de cine, te introduce en esa realidad, te angustia, te hace llorar, te alegra. La historiografía, en cambio, es la historia alojada para el investigador.

Obra de Fernando Calzoni que ilustró el Primer Congreso de Arte Público de los Pueblos Libres

Pienso la historia como memoria; en esa continuidad de la historia con el presente. Artigas peleaba por lo que yo peleo hoy, la ficción permite romper el bronce pero también produce al hombre real, y hace que en el presente pensemos que podríamos ser Artigas. El presente me condiciona ideológicamente a pensar en el pasado en función del presente concreto para defender la matriz cultural de nuestra pertenencia.

De todas maneras, la historia como memoria sin ser ficcional no deja de ser un relato donde me siento implicado. ¿Yo me siento orgulloso de pertenecer a las montoneras legendarias de Entre Ríos?¿De dónde vengo yo? San Martín cruzó los Andes, eso es importante pero lo más importante de todo es que San Martín tenía un proyecto libertario y por eso cruzó los Andes. La historia/memoria es identidad cultural, mientras que lo otro son datos.

El proyecto artiguista: «Diferentes pero iguales»

Artigas vivió 86 años. Murió el 23 de septiembre de 1850 preso en su exilio en Paraguay, luego de ser perseguido y traicionado. Pero desde sus 14 años, cuando siendo un patricio se fue a vivir con los charrúas y los guaraníes, José Gervasio no se detuvo en su misión de construir una patria de iguales.

En su territorio conformado por lo que hoy representan Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, parte de Córdoba, parte de Uruguay y sur de Brasil, promovió la reforma agraria, formó parte de las gaucherías y montoneras. Peleó contra el centralismo de Buenos Aires y de Montevideo. Declaró la primera independencia del Río de la Plata en el Congreso del Oriente realizado el 29 de junio de 1815.

Para Francisco Senegaglia, Artigas fue el constructor de un verdadero proyecto americano que se funda en la «subjetividad de la gauchería», en una subjetividad mestiza, americana.

«Artigas planeaba un modelo federal, representativo de derechos, de soberanía territorial y de soberanía identitaria, de pueblo como identidad temporal más que espacial, y eso es un concepto muy charrúa, muy guaraní».

Cuenta Senegaglia que por el año 1500, una vez que empieza a ingresar el ganado, la zona de la mesopotamia argentina y de la Banda Oriental se vuelve un gran corral. «El ganado cimarrón estaba ahí y los pueblos charrúa y guaraní lo domestican. Los negros que se escapaban de Brasil también buscaban ganado, lo mismo que los criollos que comenzaban a instalarse en la zona. Detrás del ganado se comienza a gestar un sincretismo donde se van conformando familias y se va creando una sociedad alternativa a la lógica que tenían las sociedades ligadas al puerto de Buenos Aires».

En lo profundo de las gaucherías Jose Gervasio Artigas se nutre de pueblo e igualdad y fundamenta sus ideas en ambos conceptos.

Los pueblos, que luego conformarán la Liga de los Pueblos Libres, elaboran un proyecto totalmente alternativo fundado en la igualdad. La igualdad en Artigas es estructural y sobre eso construye su proyecto de patria.

«La libertad es una consecuencia de la igualdad, cuando hay libertad hay posibilidades objetivas para todos. En Artigas, la estructura política es la igualdad y por lo tanto ésta condiciona la distribución. Antes que Karl Marx, Artigas impulsó una reforma agraria donde el reparto de tierras comenzó por los pobres, los negros, los pardos, los indígenas, los originarios», comenta el escritor.

«(…) que los más infelices sean los más privilegiados», dijo Artigas en septiembre de 1815 al momento de establecer el «Reglamento Provisorio Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados».

Otro concepto fundamental es el de «pueblo».

«En el artiguismo ese concepto está más vinculado a la identidad histórica que a la territorial. No esta sujeto a la tierra que piso, sino a la historia que yo tengo con el otro. En las luchas montoneras -que eran las luchas de los ejércitos populares contra los ejércitos ‘oficiales’- se peleaba en familia porque lo que se defendía no era una cuestión territorial sino una cuestión de historicidad, de un ‘nosotros, los que caminamos juntos’. Toda esa concepción de pueblo madura un proyecto de patria que no tiene nada que ver con el proyecto porteño, que nace de alguna manera con el 9 de Julio y sigue hasta la traición a Artigas».

La bandera de la provincia de Entre Ríos es la bandera de Artigas, que tiene una franja roja que la cruza en memoria aquellos cayeron defendiendo nuestra libertad” / Foto: diario El Entre Ríos

El Congreso del Oriente

El 29 de junio de 1815 en Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, Entre Ríos, las provincias de Santa Fe, Corrientes, Misiones, Entre Ríos, una parte de Córdoba y la Banda Oriental, sancionaban la Primera Declaración de Independencia del Río de la Plata.

«Los Congresales no eran los mismos que los del Congreso de Tucumán. Era indios, negros, mestizos. En el Congreso del Oriente había mujeres, porque en la concepción de Patria y de Estado que maneja el artiguismo hay un concepto de igualdad profundo. Cuando Artigas va a Buenos Aires y presenta su Estado Mayor, los porteños no podían creer que hubiesen mujeres generalas, es un claro ejemplo de que la igualdad no era una cuestión semántica: los cargos militares se ganaban en combate», cuenta Francisco Senegaglia.

El Congreso del Oriente proclamó la independencia no solo de España sino de todo poder extranjero, y estableció un sistema de gobierno republicano y federal. Eso perduró hasta 1820, tras la traición a Artigas.

Artigas no participó del Congreso de Tucumán y al enterarse de la declaración de la independencia, le escribió al director supremo Juan Martín de Pueyrredón: «Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva».

La unitarios y los liberales que redactaron la historia oficial decidieron omitir este pasaje. Pasaron doscientos años hasta que a fines del mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner el gobierno nacional declaró «2015 Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres».

La vigencia del proyecto artiguista

Para Franciso Senegaglia, el proyecto artiguista sigue vigente y se ha intentado reciclar en diferentes oportunidades.

«Leandro Alem en 1890, el yrigoyenismo populista, el peronismo han cuestionado a la historia oficial e intentaron rescatar la matriz federal del proyecto artiguista, que tienen por esencia la idea de que mediante la igualdad se accede a la libertad. Eso se traduce políticamente en la organización económica del proyecto, la protección de la tierra, de la industria, del trabajo y la defensa del despotismo extranjero».

El investigador considera que es fundamental pensar en la Liga de los Pueblos Libres y en ese proyecto de patria que fue Estado durante seis años porque nosotros venimos de esa historia vinculada a un mestizaje profundo, arragiado a una cultura profundamente originaria.

«Enseñar esto es importante para saber que hay otra versión de la historia. Es una batalla pensar cómo hacemos como gobierno para tener una concepción americanista sosteniendo una educación liberal. En la escuela, que es una gran guionadora de la identidad, todavía hoy los gurisitos le llevan una ofrenda floral a Sarmiento, que en el litoral terminó con la vida de catorce mil gauchos».

«Pensar el Artiguismo no es solo reivindicar a Artigas sino reivindicar un proyecto de patria que ha sido traicionado sistemáticamente. Si nosotros no damos esa discusión, estamos condenados a repetir la historia».

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