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Ciencia y Tecnología

Ante la marcada disminución de la pesca, llaman a expertos para realizar un estudio de la laguna Melincué

Buscan hallar las causas que provocaron una abrupta caída en la cantidad de ejemplares capturados. A la vez, las autoridades santafesinas quieren asegurar una explotación más responsable de los recursos naturales de ese espejo de agua, considerado de relevancia internacional. Su extensión llega a superar las 12 mil hectáreas y, por sus características, la comparan con Mar Chiquita. Al trabajo de los investigadores de la UNRC, también se sumaron especialistas de las universidades del Centro de la Provincia de Buenos Aires y de La Pampa.


Expertos de la Universidad Nacional de Río Cuarto, junto con otros de las universidades del Centro de la Provincia de Buenos Aires y de La Pampa, realizaron estudios en la laguna Melincué para hallar las causas que provocaron una marcada disminución de la pesca en ese espejo de agua en los últimos meses y, a la vez, planificar una explotación más responsable de sus recursos.

Esta laguna, que está ubicada en el sur de Santa Fe, cada año supera sus propios récords de turistas, amantes de la pesca y de los deportes acuáticos, pero ahora el gobierno de la provincia vecina y la comuna del lugar están preocupados porque el aluvión de visitantes pueda arrasar con sus recursos naturales. Y esta fuerte disminución de la pesca registrada encendió las luces de alerta.

La pesca deportiva atrae al turista, y la comercial constituye una fuente de trabajo necesaria para los pobladores de esa zona. Pero la combinación entre beneficios económicos y ecológicos está navegando sobre un frágil equilibrio, que podría arrojar resultados poco deseados.

“Necesitamos proyectar qué se va a hacer el año que viene, si vamos a continuar con la pesca o si tenemos que ir cambiando la mentalidad”, dijo el coordinador de Turismo, Pesca y Deporte de la Comuna local, Mario Sacchetto, quien se mostró preocupado por el daño que “provoca la pesca furtiva, las distintas actividades lucrativas vinculadas con la laguna y el provecho irresponsable que algunos hacen de los recursos naturales”. Pero además, sin ir más lejos, en 2017 este espejo de agua vivió un verdadero drama hídrico que generó mucha preocupación en la localidad de Melincué.

Los especialistas Miguel Mancini y Víctor Salinas (UNRC), Fabián Grosman y Pablo Sanzano (UNICEN) y Omar del Ponti (UNLPampa), acompañados por el alumno avanzado Lorenzo Regis, elaborarán, junto a otros profesionales universitarios, un diagnóstico de esta inmensa laguna para proponer pautas de gestión técnicamente fundadas tendientes al uso responsable de la pesquería.

Mediciones

El Área de Servicios de Ecología y Acuicultura, que encabeza el doctor Mancini, realizó, junto a los expertos de las otras universidades, mediciones de variables del agua: oxígeno, conductividad, pH, temperatura, profundidad y turbidez, entre otras, como así también del aire.

«Es un ambiente muy grande y, a la vez, particular, con mucha historia. Tomamos muestras de agua para determinaciones químicas en laboratorio”, explicó el investigador. Agregó: “Se filtró, además, agua para conocer la cantidad y composición del zooplancton (principal alimento del pejerrey) y se capturaron peces mediante artes de pesca, como trampas, redes de arrastre y redes de enmalle compuestas por varias medidas de malla, que son construidas especialmente para estudios poblacionales de peces, en especial de pejerrey. Los guías de pesca locales y guardafaunas, junto con la Comuna, colaboraron en forma activa con el equipo de trabajo de las universidades, lo cual constituye una singular experiencia dado el conocimiento que poseen de la laguna y de su ictiofauna”, sostuvo Mancini, quien reconoció que la participación de los mismos fue “muy valiosa” para el trabajo.

Por otra parte, los guías realizaron una pesca experimental con caña durante tres horas para evaluar la captura por unidad de esfuerzo mediante esa modalidad y comprobar la situación actual con registros más altos de temperatura del agua, con resultados alentadores.

Los científicos realizaron tareas complementarias de análisis de los peces capturados, que incluyó reconocimiento de especies, mediciones de longitudes, peso y la toma de muestras de contenidos digestivos y escamas, para ser estudiadas en detalle en los respectivos laboratorios.

Explicó Mancini: “En cada pez se determinó la longitud, peso, sexo, estado de desarrollo reproductivo y principales parásitos. Encontramos pejerreyes que están en pleno desove, pero muchos otros que aún estaban inmaduros”.

Medidas: se extiende la veda

Los especialistas, que integran el denominado «Grupo Pejerrey» y que evaluaron más de 60 ambientes entre lagunas y embalses del país, sugirieron medidas de gestión del pesquero, entre ellas la veda, que ya rige. Lo hicieron a partir de los primeros resultados preliminares que arrojó el estudio de la laguna.
“En la evaluación, detectamos la presencia de 11 especies de peces y se tomaron muestras de agua para su posterior análisis”, expresó Omar Del Ponti, y precisó: “A partir de las primeras aproximaciones, una de las decisiones que se tomó fue la de extender la veda hasta el mes de diciembre para proteger el recurso pejerrey”. Por su parte, Fabián Grosman sostuvo: “La veda es una medida para pensar en el futuro; sabemos que hay un impacto social y económico cuando se establece, pero es necesario pensar en mañana”.

“El trabajo incluyó, asimismo, el relevamiento de datos e información sobre la historia de la laguna, antecedentes de pesca y de siembras de pejerreyes”, remarcó a su turno Miguel Mancini.

Durante una reunión con guardafaunas y guías, las autoridades comunales de Melincué recibieron de mano de los investigadores locales un ejemplar del libro de autoría del grupo titulado «Pejerreyes del Sur de América» y material impreso de un proyecto de extensión de la UNRC sobre el cuidado y conservación de los recursos hídricos e ícticos.

El libro señalado es una obra de características inéditas, ya que reúne el conocimiento acumulado durante años por investigadores de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay sobre el pejerrey Odontesthes bonariensis, la especie más emblemática de las pesquerías recreativas y deportivas de las lagunas y embalses de Argentina.

En el transcurso de este mes, estará listo el informe completo con los resultados del diagnóstico y la propuesta de conservación de la laguna y sus recursos pesqueros. Está previsto que la presentación del estudio se haga públicamente en la Comuna de Melincué.

Una laguna de relevancia continental

Durante los últimos años, Melincué experimentó un crecimiento extraordinario en la afluencia de turistas y pescadores de toda la zona centro del país, a partir del excelente tamaño de los pejerreyes capturados, como así también de la infraestructura desarrollada tanto por la Comuna cuanto por los privados, con variedad y disponibilidad de alojamiento, locales gastronómicos, asistencia médica las 24 horas, guardafaunas, servicios de guías de pesca controlados y monitoreados por el propio

Estado comunal.

Esta laguna, ubicada en el departamento General López, al sur de la provincia de Santa Fe, constituye un humedal de relevancia regional y continental. El sistema en su conjunto conforma una cuenca endorreica, en la cual numerosas cañadas encauzan los aportes hacia un espejo de agua cuya superficie puede superar las 12.000 hectáreas. Junto a otras grandes lagunas, como la Picasa y Villa Cañas, conforman una importante superficie de agua con tradición pesquera, en especial de pejerrey (Odontesthes bonariensis). Más del 70 por ciento de la cuenca es agrícola-ganadera.

Otros científicos reportaron en este humedal entre 3,2 y 5,4 metros de profundidad media y máxima cuando el área cubría 48,2 kilómetros cuadrados. Sin embargo, cuando la laguna alcanza su área máxima, y de acuerdo a las cotas registradas, puede tener más de 6 metros de profundidad.

Comentó Mancini que existen variados antecedentes bibliográficos de la laguna de Melincué. En relación con la superficie y la físico-química del agua, la información aportada por diversos investigadores revela marcadas modificaciones temporales del área, que obviamente repercute en las características químicas propias de lagunas de este tipo, en especial sobre su grado de conductividad y/o salinidad, que no sólo han influido en la dinámica de las comunidades biológicas, es decir sobre su biodiversidad, sino también sobre el grado de aprovechamiento turístico, que tuvo como principal ícono al hotel Balneario Melincué, que fue en su época un polo de atracción que era visitado por miles de personas.

La intención de los dueños de ese emprendimiento era explotar las prácticas de baños termales, eoloterapia, aguas mineromedicinales, helioterapia, balneoterapia, fangoterapia y la tranquilidad del lugar ubicado lejos de centros urbanos.

La Mar Chiquita de Santa Fe

Por la realización de aquellas prácticas, y en especial por las propiedades del fango al que le suelen atribuir propiedades curativas, tan populares en la década del ‘40, muchas personas asocian Melincué con la laguna de Mar Chiquita (Córdoba), donde conjugan la existencia de estos emblemáticos hoteles (en Mar Chiquita se construyó el Hotel Viena).

Ambas lagunas se asocian también porque en cierta medida comparten su génesis (origen) y porque constituyen un singular hábitat de aves acuáticas.

El hotel de Melincué, que contaba con servicios de categoría, sufrió los inconvenientes de varias inundaciones (1941 y 1975), hasta que en 1980 quedó finalmente bajo el agua. En la actualidad, las ruinas de este hotel es uno de los mayores atractivos turísticos de las personas que visitan la zona.

Del mismo modo, muchos estudios han sido realizados dentro de un marco de referencia sobre la trascendencia que posee Melincué como hábitat y área de distribución de diversas aves, en especial del flamenco andino (Phoenicoparrus andinus), la más rara de la cinco especies de flamencos a nivel mundial y considerada por la IUCN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza) bajo el status de vulnerable, que han convertido desde 2008 a Melincué en un sitio Ramsar (de importancia internacional), prioritario para la conservación de esta especie y una reserva provincial de usos múltiples.

En el rico y hasta místico historial de la laguna de Melincué, además de destacar su calidad del agua para usos terapéuticos que la incluyen en el listado de ambientes con aguas mineromedicinales de Argentina, se incluyen aspectos geológicos y de la cuenca, trabajo de la evolución hidrológica y ambiental que ha tenido este ambiente durante el último milenio y los cambios que experimentó luego del gran “salto hidroclimático”, ocurrido durante la década de los años ‘70 en el sudeste del continente sudamericano. Este último proceso, que se caracterizó por un incremento notable de las precipitaciones, ha sido registrado como uno de los mayores saltos hidrológicos ocurridos en ambientes continentales a nivel global. Es importante remarcar que, en el primer mapa de Félix de Azara, fechado en 1796, el fuerte de Melincué figuraba entre dos pequeñas lagunas, al igual que en 1921 donde quedó divida en dos partes luego de una sequía importante. Toda esta información permite tomar conocimiento de la dimensión del crecimiento paulatino de la superficie que tuvo la laguna desde los primeros registros tangibles, situación que vincula la necesidad de un ordenamiento territorial tanto de la cuenca como también del aporte directo de agua hacia la laguna.

Decididos a convivir

Cada pueblo escribe su propia historia y los habitantes de Melincué lo hacen de la mano de su laguna. Como cualquier convivencia, a veces, desvela, como cuando el año pasado inundó gran parte de la localidad y ahora con la afligente disminución de la pesca, el recurso natural y económico por excelencia del lugar. Sin embargo, la comunidad está dispuesta a dar lo suyo, para que esa estrecha relación no naufrague irremediablemente.

Fuente: Argentina investiga- Universidad Nacional de Río Cuarto – Facultad de Agronomía y Veterinaria

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