La cultura y la política argentina despiden a una de sus figuras más singulares. Elva «Chunchuna» Villafañe falleció este jueves a los 92 años, según confirmó su hija, la cantante Juana Molina, a través de sus redes sociales.
Arquitecta de formación, modelo por necesidad y actriz por vocación, Villafañe consolidó una trayectoria que trascendió el espectáculo para convertirse en un ícono cultural y político de la década del setenta y del retorno democrático.
Protagonista del histórico 17 de noviembre de 1972
El vínculo de Villafañe con el movimiento justicialista alcanzó un hito histórico el 17 de noviembre de 1972. En aquella fecha, integró la comitiva de 154 pasajeros que acompañó a Juan Domingo Perón en el vuelo de Alitalia que lo trajo de regreso al país tras 17 años de exilio.
Según relata el periodista Alberto Amato en el sitio Infobae, los organizadores del chárter buscaron figuras del espectáculo y del deporte para otorgarle al retorno un carácter masivo y popular, pero también para que funcionaran como «escudos» simbólicos ante posibles atentados. Chunchuna, quien en ese entonces era la modelo más cotizada del país, aceptó la invitación realizada por su tío, el dirigente César Marcos, a pesar de su histórico pánico a los aviones.
En aquel vuelo, bautizado por el periodista Pablo Mendelevich en su libro El Avión como un «Arca de Noé de la humanidad argentina», Villafañe compartió cabina con futuros presidentes como Héctor Cámpora y Carlos Menem, y referentes como el padre Carlos Mugica y el cineasta Leonardo Favio. Su presencia en la pista de Ezeiza bajo la lluvia quedó grabada como un símbolo del compromiso de la cultura con el retorno del líder.
Compromiso gremial y trabajo territorial en la Villa 31
Más allá de la pasarela, Villafañe demostró una conciencia política activa. En 1967, fue una de las fundadoras de la Asociación Modelos Argentinas (AMA), el primer gremio del sector. En declaraciones recogidas por la periodista Victoria Lescano para el sitio Sucesos de Moda, Chunchuna explicó que la iniciativa surgió al observar la falta de derechos laborales: “Nosotros ni teníamos contratos… Entonces dije: hagamos ya un gremio que nos proteja”.
Su compromiso también se manifestó en el territorio. Colaboró activamente con el Padre Carlos Mugica en la Villa 31 de Retiro, realizando tareas comunitarias junto a los sectores más postergados. En una entrevista histórica recuperada por el sitio Crónicas del Siglo Pasado, Villafañe expresaba: «Soy peronista y creo absolutamente en el general Perón… La comprensión del fenómeno social y económico me llevó a serlo«.
Este activismo le valió la persecución tras el golpe militar de 1976, lo que la obligó al exilio en Madrid y París junto a su pareja de entonces, el cineasta Fernando «Pino» Solanas.
El cine como herramienta de memoria
Al regresar con la democracia, Villafañe se consolidó como una intérprete de peso. Su papel en «La historia oficial» (1985), dirigida por Luis Puenzo y ganadora del primer premio Oscar para el país, resultó consagratorio.
En el film interpretó a Ana, una exiliada que regresa para revelar el drama de las torturas y el robo de bebés, un rol que ella misma calificó como «el que le cambió la vida».
De acuerdo con lo publicado por el diario Clarín, Villafañe mantuvo hasta sus últimos años una postura firme sobre su identidad política: «Sigo siendo peronista de Perón«, afirmaba, mientras cultivaba un perfil bajo en su casa de la zona norte bonaerense.
Su legado permanece como el de una mujer que habitó las luces del espectáculo sin abandonar nunca sus convicciones de justicia social.

