El pensador Jorge Alemán advirtió que la ultraderecha global rompe el vínculo clásico entre capitalismo y democracia. Desde una interpretación psicoanalítica, afirmó que el autoritarismo actual desafía normas internacionales y emerge sin consecuencias, mientras instituciones y sociedades permanecen pasivas.
El pensador y psicoanalista Jorge Alemán advirtió que la ultraderecha global rompe el vínculo tradicional entre capitalismo y democracia. En una reciente entrevista radial, Alemán analizó cómo este nuevo orden político privilegia el ejercicio del poder autoritario y permite que dirigentes ignoren la verdad y las normas internacionales sin enfrentar consecuencias.
Alemán desarrolló su reflexión en diálogo con un programa de radio, donde señaló que la relación entre capitalismo y democracia está fragmentada y el capitalismo contemporáneo ha dejado de garantizar un orden democrático estable. En su análisis, esto favorece la expansión de fuerzas políticas autoritarias que operan fuera de marcos éticos y legales.
El avance de la ultraderecha y la inercia institucional
El pensador sostuvo que la actual ultraderecha global se caracteriza por una ruptura con tradiciones políticas clásicas y una tendencia a desafiar las normas del derecho internacional. Para Alemán, este fenómeno no solo se limita a la retórica, sino que también se expresa en acciones concretas de líderes que evitan rendir cuentas por sus decisiones, incluso cuando afectan gravemente a otros países. Esta realidad cuestiona la eficacia de organismos internacionales que, según el autor, han sido inoperantes o incapaces de responder de manera coordinada ante tales desafíos.
Además, Alemán sostuvo que la falta de respuesta social y política coordinada ha permitido que estas fuerzas avancen con mayor libertad en regiones como Europa y América Latina, donde actores autoritarios han ganado terreno o reinterpretado viejas consignas democráticas desde posiciones de poder.
Un panorama geopolítico desafiante
El pensador advirtió que, frente a este avance, las potencias mundiales negocian intereses estratégicos por encima de la defensa de los derechos humanos o la legalidad internacional. Este contexto, según expresó, genera un escenario geopolítico caótico donde imperan lógicas de poder más que principios de equidad o justicia.
Para Alemán, la pasividad de las instituciones democráticas y la falta de instrumentos efectivos para frenar estos movimientos representan un desafío central de nuestra época. Por ello, llamó a repensar el rol de las democracias frente a líderes y estructuras que actúan sin seguir reglas claras ni asumir responsabilidades por sus decisiones.
