Opinión

El ‘Imperio Malvado’ de EE.UU. contra Venezuela

“Es como en ‘Star Wars’, cuando Darth Vader ahorca a alguien, eso es lo que estamos haciendo económicamente con el régimen”, manifestó un alto funcionario del gobierno de Donald Trump sobre Venezuela.


Pensaba que era una broma cuando leí esas declaraciones de la Casa Blanca.

Literalmente, el entorno de Trump se está identificando con el imperio malvado de la ‘Guerra de las Galaxias’ y su sangriento líder, Darth Vader. En la ‘Guerra de las Galaxias’, el imperio malvado de Vader y los Sith impone su poder con brutalidad y muerte: esclavizan, oprimen, persiguen, torturan y matan a cualquiera que los desafíe o les estorbe, e incluso destruyen planetas enteros con armas de destrucción masiva. ¿Qué clase de gente se quiere relacionar con eso y usarlo como metáfora para su política exterior?

Yo soy fan de ‘Star Wars’ desde mi niñez, cuando vi la primera película ‘Star Wars: A New Hope’ en un autocine (y lo sé, estoy mostrando mi edad). Normalmente –y sin juzgar a los demás– la gente se identifica con los rebeldes, los Jedi, el lado bueno, y no con el lado oscuro. De niños jugamos a ser Luke Skywalker derrotando a Darth Vader y el imperio malvado, y no al revés. Hacerlo de otra forma, que Vader derrote a Skywalker y someta el universo a un mandato cruel, oprimente y brutal, sería, bueno, bastante malévolo.

Sin embargo, ya tenemos en la Casa Blanca a la gente que se identifica con el lado oscuro, y lo admiten abiertamente con orgullo. En declaraciones recientes a la prensa, el asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton (un conocido halcón de guerra y uno de los responsables de la mentira sobre las armas de destrucción masiva para justificar la invasión a Irak en el 2003), dijo que la Casa Blanca había ampliado sanciones financierascontra Venezuela con el explícito objetivo de asfixiar su economía hasta el punto máximo y “llevar esta crisis a una conclusión rápida” para sacar al “régimen de Maduro”. “No estamos jugando”, advirtió Bolton. Más villano no podría ser.

Metáforas a un lado, las amplias sanciones impuestas por el gobierno de EE.UU. contra Venezuela realmente están haciendo un daño severo a la población, aunque es cierto que la crisis generalizada en el país no comenzó con las medidas coercitivas: empezó antes debido al mal manejo de la economía por parte del presidente Nicolás Maduro y la rápida expansión de la corrupción en su gobierno. Sin embargo, las sanciones de Washington han exacerbado la crisis y la situación humanitaria, y eso parece ser exactamente lo que buscan Trump, Bolton y su entorno. Esa política de ‘asfixiarlos hasta que no aguanten más’ es igual a la que aplicaron Henry Kissinger y Richard Nixon con la Chile de Allende: hacer a la economía gritar para debilitar el apoyo popular e impulsar un cambio de régimen o un golpe de Estado, como fue el caso.

Las sanciones de Trump –tanto en 2017 cuando impuso un bloqueo económico que impidió a Venezuela obtener préstamos financieros de instituciones internacionales como ahora en 2019 con el bloqueo a la venta de su petróleo– están destruyendo la economía venezolana y causando consecuencias catastróficas. Los apagones nacionales que está experimentando Venezuela tienen que ver tanto con la falta de mantenimiento de los equipos eléctricos por parte de las empresas del Estado como con las sanciones de Washington, que impiden la compra de equipos y respuestas necesarias para su funcionamiento. Mientras tanto, decenas de venezolanos –incluyendo niños, gente enferma, y ancianos– están muriendo en los hospitales y en sus comunidades por la falta de electricidad. Y cada día que no hay luz, los negocios pierden sus ingresos, los trabajadores no pueden trabajar, los niños no van a la escuela y la comida se pudre.

El gobierno de Maduro ha denunciado a Estados Unidos por la realización de un ataque eléctrico contra su país. Extrañamente, el presidente Donald Trump recientemente firmó una orden ejecutiva para ampliar los sistemas de defensa en Estados Unidos frente a la posibilidad de un ataque electromagnético contra su sistema eléctrico y la infraestructura del país. No sería ciencia ficción pensar que Estados Unidos haya utilizado a Venezuela como un globo de ensayo para medir el impacto de un ataque electromagnético. Sin embargo, expertos venezolanos han deferido de esta perspectiva. El economista Francisco Rodríguez escribió en el New York Times: “Las causas del primer apagón ahora son muy claras. Un informe exhaustivo escrito por el director de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Central de Venezuela muestra que el apagón ocurrió a consecuencia de un incendio iniciado cerca de las tres líneas de transmisión de energía eléctrica del complejo hidroeléctrico de Guri, en la región sureste de Venezuela”.

Si bien es cierto que un incendio causó el primer apagón nacional y no un “ataque eléctrico”, como dijo el gobierno de Maduro, el problema ahora es que las sanciones de Trump impiden a Venezuela reparar los equipos que han sido dañados, por lo que los apagones continúan ocurriendo. Rodríguez lo explica así: “Sin embargo, las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos también han jugado un rol. En primer lugar, una de las razones por las que algunas de las plantas eléctricas no estaban en operación es la falta de combustible para su funcionamiento. Muchas de estas plantas utilizan diésel, que Venezuela importaba de Estados Unidos antes de que el gobierno de Donald Trump prohibiera su venta en enero. Así que no es ninguna sorpresa que muchas de las plantas térmicas del país que emplean diésel hayan estado inactivas un mes después. Peor aún, el enorme sector eléctrico de Venezuela depende en gran medida de partes y servicios obtenidos a través de empresas internacionales. General Electric (GE) y Siemens fabrican la mayoría de los generadores eléctricos empleados en la industria petrolera de Venezuela y gran parte del equipo principal utilizado en las plantas hidroeléctricas del país. Las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos a Venezuela, en agosto de 2017, dejaron al gobierno sin la capacidad de pagarle a estos proveedores extranjeros”.

Allí vemos el ‘force choke’ del imperio malvado y la estrategia Darth Vader de Bolton: los apagones están teniendo un impacto sumamente grave sobre toda la población venezolana sin importar su ideología, clase o región, y la causa de los mismos no puede ser atendida o resuelta gracias a las sanciones impuestas por la Casa Blanca. Y Trump ya ha dicho que no levantará estas medidas hasta que Maduro y su entorno se vayan del poder. Es como retener la medicina esencial para salvar la vida a alguien muriéndose hasta que se someta a su voluntad.

Podemos debatir hasta perder el aliento sobre los responsables de la crisis en Venezuela, y también sobre la solución. Mientras tanto, es el pueblo el que se está asfixiando.

Fuente: RT (Por: Eva Golinger)

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