El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) elevó oficialmente a 625 el número de fallecidos confirmados por el actual brote de ébola que afecta el este del país. De acuerdo con el último reporte del Ministerio de Comunicación, publicado originalmente por el sitio teleSUR, se han contabilizado 1.792 casos confirmados en las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur.
La situación epidemiológica se agravó en las últimas horas con la detección de dos nuevos contagios en la provincia de Tshopo, específicamente en la ciudad de Kisangani. Este hallazgo marca la expansión de la epidemia a una cuarta región, alejándose del epicentro inicial declarado el pasado 15 de mayo en Ituri.
Expansión geográfica y colapso hospitalario
La tasa de letalidad del brote se sitúa actualmente en el 34,1 por ciento. Si bien 750 pacientes han logrado recuperarse, 285 personas permanecen hospitalizadas o en condiciones de aislamiento bajo estricta vigilancia. Las autoridades congoleñas mantienen un rastreo de contactos cercano al 80 por ciento para intentar contener la propagación.
Sin embargo, el sistema de salud enfrenta un escenario crítico. Según informó teleSUR, los hospitales presentan un 95 por ciento de ocupación de camas a nivel general, cifra que se dispara al 113 por ciento en la provincia de Kivu del Norte, evidenciando un colapso operativo. El personal sanitario también se ha visto severamente afectado: la agencia de salud de la Unión Africana reportó que 112 trabajadores de la salud resultaron infectados, de los cuales 35 han fallecido.
Una cepa sin inmunización específica
La Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo. A diferencia de otras variantes, para esta no existe actualmente una vacuna ni un tratamiento médico específico, lo que obliga a las autoridades a depender exclusivamente de protocolos de aislamiento, rastreo de contactos y medidas de protección personal.
El director del Equipo de Apoyo a la Gestión de Incidentes de los CDC de África, Wesam Mankulla, advirtió sobre las dificultades para controlar la situación. “El virus sigue yendo un paso por delante de nuestra respuesta. Se mueve más rápido que el despliegue de recursos”, señaló el funcionario en declaraciones recogidas por el Ministerio de Comunicación de la RDC. Mankulla precisó que solo el 32 por ciento de los nuevos casos provienen de las listas de contactos preestablecidas, lejos del objetivo del 90 por ciento necesario para estabilizar la epidemia.
Alerta internacional y antecedentes
La crisis ya ha trascendido las fronteras de la RDC. Uganda ha reportado 20 casos confirmados y dos fallecimientos, mientras que en Europa, Francia confirmó el primer caso positivo en un médico que regresaba de una misión humanitaria en el territorio congoleño. Ante este panorama, la OMS mantiene la calificación de “emergencia de salud pública de importancia internacional”.
En términos históricos, este evento ya se considera la tercera peor epidemia de ébola de la que se tenga registro, siendo superada únicamente por las crisis de África Occidental (2014-2016) y la ocurrida en el este del Congo entre 2018 y 2020. La detección tardía ha sido un factor determinante, ya que se estima que el virus circuló en Ituri durante dos meses antes de su declaración oficial.

