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Horacio Ávila: «Vemos números y estadísticas y nos olvidamos que hablamos de seres humanos»

Horacio Ávila advierte sobre el aumento de la indigencia en CABA y muertes por falta de alimentación y medicación.

Crónica de una crisis humanitaria en el espacio público porteño

En una reciente entrevista concedida a Somos Radio AM 530, Horacio Ávila, referente de la organización Proyecto 7, expuso un panorama alarmante sobre la realidad territorial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La implementación de «desayunos solidarios» en puntos estratégicos como Plaza Miserere, Flores y Constitución ha revelado un cambio en la demografía de la carencia, donde ya no solo acuden personas sin techo, sino también jubilados y asalariados que «seguramente no pudieron salir con nada caliente en el estómago». Esta situación evidencia una erosión del poder adquisitivo que empuja a sectores de la clase trabajadora y pasiva a depender de la asistencia comunitaria para cubrir necesidades básicas.

La naturalización de la muerte y el cerco mediático

El relato de Ávila trasciende la carencia material para denunciar una serie de fallecimientos ocurridos en el espacio público que no han tenido trascendencia en la agenda de noticias principal. Durante la entrevista, mencionó casos recientes de personas que murieron esperando alimento o en situaciones de abandono extremo en pensiones, subrayando que «hay un hombre que murió haciendo una fila para comer» y que estos hechos parecen ser ignorados sistemáticamente por los medios masivos. La falta de visibilidad de estas muertes sugiere una deshumanización de los sectores más vulnerables, donde el fallecimiento en la vía pública se convierte en un evento administrativo bajo protocolos policiales que no generan reacción social ni política.

Emergencia sanitaria y demografía de la exclusión

La vulnerabilidad en las calles porteñas presenta hoy rostros de extrema fragilidad, incluyendo embarazadas, bebés en cochecitos y personas con discapacidades severas que no encuentran respuesta estatal. A la falta de refugio se suma una crisis sanitaria alimentada por la imposibilidad de sostener tratamientos para enfermedades crónicas, dado que la dieta de asistencia se basa casi exclusivamente en carbohidratos, lo cual resulta letal para hipertensos o diabéticos. Ávila destacó esta contradicción médica y social al señalar que «azúcar, harinas y cosas que tenés que dejar de ingerir totalmente es lo único que están comiendo», advirtiendo que la falta de medicación y alimentación adecuada constituye un «combo terrible» para la supervivencia.

Implicancias políticas y el fracaso de las estadísticas

Frente a la difusión de índices de indigencia y pobreza, existe una crítica profunda hacia la lectura puramente técnica de la crisis que omite la urgencia de la vida humana. La distancia entre la gestión pública y la realidad territorial se manifiesta en la ausencia de políticas de contención efectivas, mientras las organizaciones sociales son las que ponen el cuerpo en las plazas. Según el referente de Proyecto 7, la insensibilidad gubernamental es un factor determinante en el agravamiento de la situación, afirmando que «a los que los gobiernan seguro no les importa para nada» el destino de quienes quedan fuera del sistema. Esta desconexión política no solo profundiza la brecha social, sino que delega la responsabilidad de la supervivencia en la solidaridad de otros ciudadanos que, aun con recursos limitados, son quienes sostienen la red de asistencia.

 

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