Los datos oficiales publicados este 14 de mayo por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirman que la presión sobre los ingresos familiares en el Gran Buenos Aires (GBA) no cede. Durante abril de 2026, la Canasta Básica Total (CBT), que mide el umbral de la pobreza, registró un incremento del 2,5%, duplicando la velocidad de aumento de los alimentos básicos.
Esta diferencia porcentual señala un fenómeno crítico: mientras los artículos de primera necesidad mostraron una relativa desaceleración, los servicios y bienes no alimentarios —incluidos en la CBT mediante el coeficiente de Engel— traccionaron el costo de vida hacia arriba.
El peso de la indigencia y la pobreza en el hogar
Para un hogar tipo (denominado «Hogar 2» por el organismo), compuesto por dos adultos y dos menores, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) se situó en $665.053. Este valor representa el ingreso mínimo para cubrir requerimientos energéticos y proteicos básicos; por debajo de esta cifra, una familia cae en la indigencia.
Sin embargo, para superar la línea de pobreza, ese mismo grupo familiar debió reunir $1.469.768 para costear la CBT. La variación interanual de ambas canastas alcanzó el 32,4%, reflejando el encarecimiento sostenido del nivel de vida en los últimos doce meses.
Radiografía de la unidad de consumo
La metodología oficial utiliza la figura del «adulto equivalente» (varón de 30 a 60 años con actividad moderada) como unidad de medida. Según el informe, los valores individuales para abril fueron:
- Línea de indigencia individual: $215.228.
- Línea de pobreza individual: $475.653.
La disparidad se agudiza al observar familias más numerosas. Un hogar de cinco integrantes requirió $1.545.872 para no ser pobre, lo que evidencia la creciente dificultad de los sectores asalariados para cubrir el costo de una vida digna en el área metropolitana.
Implicancias de una canasta en ascenso
El acumulado del primer cuatrimestre de 2026 ya marca un alza del 12,8% en la canasta alimentaria y un 12,3% en la total. Si bien el incremento mensual del 1,1% en la CBA de abril es el más bajo del año, el salto del 2,5% en la CBT sugiere que el impacto de las tarifas, el transporte y otros servicios está ganando peso en la configuración de la pobreza urbana.
La persistencia de estos niveles de costo, en un contexto de variaciones interanuales que superan el 32%, plantea un escenario de vulnerabilidad para aquellos hogares cuyos ingresos no logran ajustarse a la misma velocidad que el coeficiente de Engel, utilizado por el INDEC para actualizar los gastos no alimentarios.

