El ahogo financiero de las farmacias
La red de farmacias argentinas enfrenta un escenario de vulnerabilidad extrema que amenaza con dejar sin medicación a miles de pacientes, especialmente a los jubilados. Según declaraciones de Alejandra Gómez, presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), en una entrevista concedida al canal de YouTube de Radio10 (programa #MañanaSylvestre), el sector sufre una «rotura de la cadena de pagos» que impide la normal reposición de insumos básicos. El desfasaje financiero se origina en la diferencia entre los plazos de compra a las droguerías y los tiempos de reintegro de la seguridad social.
La logística del sector obliga a las farmacias a abonar los medicamentos en un plazo promedio de 15 días, mientras que el Estado, a través de PAMI, acumula retrasos de varios meses. Al respecto, Gómez señaló que «tenemos prestaciones del mes de enero aún sin cobrar pero que la farmacia la tuvo que financiar», lo que genera un drenaje de recursos que las pequeñas y medianas farmacias ya no pueden sostener. Esta situación desplaza la carga del financiamiento del sistema público hacia los mostradores, que hoy actúan como el último y más débil eslabón de contención.
Deuda estatal y parálisis de stock
El conflicto no se limita a un mero retraso administrativo, sino que impacta directamente en la capacidad de atención. Las farmacias, al no poder cancelar sus compromisos con las droguerías debido a la falta de pago del principal financiador del sistema, enfrentan la suspensión de sus cuentas corrientes. Gómez explicó con preocupación que «hoy tenemos farmacias con una situación límite con cuentas de droguería suspendidas y con un riesgo real de no poder reponer los medicamentos».
La gravedad del cuadro se profundiza al considerar que el PAMI es el mayor comprador de medicamentos del país. La falta de cumplimiento del organismo nacional obliga a los farmacéuticos a achicar sus stocks, lo que se traduce en pacientes que no encuentran sus tratamientos habituales. La dirigente de COFA fue tajante al describir la situación actual: «tenemos prestaciones de enero, de febrero y de marzo sin cobrarlas, pero la farmacia las pagó y compró los medicamentos», remarcando que el sector ya ha dispensado fármacos que el Estado aún no ha abonado.
El riesgo sanitario en el territorio
Desde una perspectiva federal, el impacto de esta crisis es desigual y afecta con mayor dureza a las localidades pequeñas. En pueblos donde existen apenas una o dos farmacias, la imposibilidad de reponer medicamentos se transforma en una crisis sanitaria inmediata para la comunidad. Gómez advirtió que «hay localidades donde tenemos una sola farmacia, dos farmacias, y cuando estas farmacias ya no pueden atender… empieza una crisis real y concreta sanitaria».
Esta problemática territorial pone en evidencia la fragilidad de un sistema que depende del financiamiento privado de los farmacéuticos para garantizar un derecho público. Ante la falta de respuestas claras por parte de las autoridades, el acceso a la salud queda supeditado a la capacidad de resistencia de cada comercio. Gómez subrayó la urgencia de la situación indicando que «hay localidades que tenemos muchas farmacias… pero hay localidades donde tenemos una sola… y el acceso al medicamento se está viendo afectado».
Vacío político y falta de interlocución
En el plano político, la falta de diálogo con el Ministerio de Salud y la conducción de PAMI agrava la incertidumbre. Las gestiones para reacomodar los pagos parecen haber entrado en un punto muerto, dejando al sector sin interlocutores válidos para resolver el conflicto de fondo. Según la presidenta de COFA, «en el último tiempo ese diálogo está más complejo y bueno, hoy nos encontramos con que los compromisos no se están cumpliendo».
La ausencia de soluciones concretas por parte del Gobierno Nacional, en un contexto de alta inflación y aumento del costo de los medicamentos, sugiere una retirada del Estado de sus funciones de regulación y asistencia. Ante la consulta sobre la respuesta oficial, Gómez fue concluyente sobre la necesidad de una intervención jerárquica: «lo que estamos pidiendo es esto: una respuesta urgente, una solución concreta, sea del instituto o del ministerio». Mientras tanto, las farmacias continúan financiando un sistema que amenaza con quebrar en el corto plazo.

