Radiografía de una economía dual: ganadores y perdedores
En una entrevista concedida a los periodistas Yair Cíbel y Ezequiel Rivero en el programa Bonavitta 530 (Somos Radio AM 530), el economista Julio Gambina trazó un crudo diagnóstico sobre la gestión de Javier Milei. El presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP) explicó que el crecimiento reportado del 4,4% es parcial y se concentra en el agronegocio, la energía, la minería y el sector financiero,. Para Gambina, la situación es crítica porque «la mirada es de acuerdo a quién mire la economía» y, en este esquema, las mayorías quedan excluidas.
Mientras el sector extractivo tracciona las cifras macroeconómicas, el mercado interno se desmorona. Sectores como la industria manufacturera, la construcción y el comercio muestran una tendencia negativa que se traduce en cierres de empresas y despidos. Según el especialista, esta segmentación es la base de la actual política económica donde «la mayoría de la población somos los perdedores» frente a un modelo que prioriza la exportación de recursos primarios y la especulación financiera.
El laberinto de la inflación y la caída de los ingresos
La dinámica de precios sigue siendo el principal factor de erosión social. Gambina subrayó que, a pesar del discurso oficial, la inflación mensual se mantiene en niveles que duplican los registros de periodos anteriores. En este escenario, los sectores que dependen de ingresos fijos enfrentan una pérdida constante de capacidad de compra debido a que «son muy pocos los salarios que corren en simultáneo con la evolución de los precios».
El impacto es particularmente severo en el acceso a bienes y servicios básicos. El economista detalló cómo los aumentos en electricidad, agua y transporte, sumados a las subas en medicamentos y carne, asfixian a los trabajadores y a los ocho millones de jubilados del país. Gambina criticó la recurrente manipulación de las fórmulas previsionales por parte de los sucesivos gobiernos, afirmando que «cada turno de gobierno cambia la fórmula de actualización de los ingresos previsionales pero siempre para peor».
La contradicción tributaria: consumo vs. recaudación
Uno de los puntos más agudos del análisis de Gambina fue la inconsistencia entre el discurso del ministro Luis Caputo sobre un supuesto repunte del consumo y la realidad de los datos fiscales,. El economista advirtió que la recaudación de impuestos vinculados al consumo interno, como el IVA, viene bajando de manera sostenida. Para el docente, existe un bache lógico en el relato oficial: «es muy raro explicar que crezca el consumo, que crezcan los precios y la recaudación baja».
Esta brecha pone en duda la veracidad de los indicadores de reactivación que intenta instalar el Ejecutivo. Según Gambina, el IVA es el principal tributo del país y duplica lo recaudado por Ganancias, por lo que su caída es un síntoma inequívoco de la recesión que afecta a los hogares. Ante esto, señaló que el Gobierno se sostiene sobre una construcción discursiva que ignora estas señales, ya que «parece que el Gobierno tendría que explicar esas contradicciones» en su narrativa de éxito.
El vacío político y la necesidad de un proyecto alternativo
Finalmente, el análisis se desplazó hacia el terreno de la construcción de consensos y la falta de una oposición con propuestas claras. Gambina advirtió que el Gobierno, aun siendo minoría parlamentaria, logra avanzar con reformas estructurales gracias a un intenso trabajo ideológico,. En este contexto, alertó sobre la posibilidad de que el descontento social sea capitalizado por otras variantes de la misma derecha, advirtiendo que «lo que todavía falta es que se hable más allá de personas de un proyecto económico alternativo».
Para el economista, la discusión en el campo nacional y popular se ha estancado en disputas territoriales menores en lugar de proponer ejes rectores sobre la deuda externa y la reforma tributaria. Gambina insistió en que es fundamental revertir las prioridades de gasto para favorecer la salud y la educación por sobre los compromisos financieros, concluyendo que «hay que dar vuelta como una media toda la política económica actual» para responder a las necesidades de la población.

