Un equipo interdisciplinario de científicos del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires (UBA) completó con éxito la primera campaña arqueológica histórica sistemática en la remota Isla de los Estados. La investigación permitió identificar vestigios materiales que confirman la importancia fundamental de este territorio como nodo logístico y de abastecimiento para las Islas Malvinas durante el siglo XIX.
Un puente logístico y soberano en el siglo XIX
La expedición, denominada “Aquí hay Dragones”, se desarrolló entre el 15 y el 31 de enero de 2026 en uno de los entornos más hostiles del Atlántico Sur. El objetivo principal fue profundizar en el conocimiento de la isla como un enclave estratégico y económico clave para la primera población argentina en Malvinas, liderada por Luis Vernet entre 1829 y 1833.
Según explicó Carlos Landa, investigador del CONICET y líder de la misión, la Isla de los Estados funcionó como un punto de extracción de maderas y recursos esenciales que permitieron el sostenimiento de la colonia argentina en Malvinas antes de la usurpación británica. Esta relación operativa entre ambas islas consolidó un nodo de conectividad soberana en la región austral.
Hallazgos en el “Faro del Fin del Mundo” y presidios históricos
El equipo científico, que contó con el apoyo logístico de la Armada Argentina, relevó sitios emblemáticos como el Faro San Juan de Salvamento, inaugurado en 1884. En este lugar, conocido como el «Faro del Fin del Mundo» por la obra de Julio Verne, se identificaron estructuras originales, huertos y restos de utensilios que reconstruyen la vida cotidiana de los fareros.
La investigación también abarcó el sistema de control territorial mediante el estudio de los primeros asentamientos penales. En Puerto Cook, el equipo documentó las estructuras de una prisión que albergó a más de cien personas y halló vainas de fusil Remington, evidencias de la rigurosidad y la violencia en estos puestos de frontera.
Arqueología de naufragios y soberanía nacional
En Bahía Franklin, los arqueólogos registraron pecios y posibles campamentos de náufragos vinculados a la figura de Luis Piedrabuena, marino cuyas acciones fueron determinantes para la reafirmación de la soberanía argentina en la Patagonia y las islas del sur. Los hallazgos incluyen chapas de zinc, maderas y botellas de vidrio que datan de la segunda mitad del siglo XIX.
Sebastián Ávila, becario del CONICET, destacó que el uso de cárceles y subprefecturas en estos territorios extremos funcionó como un instrumento político y militar para asentar presencia humana y establecer dominio efectivo sobre el espacio marítimo.
Desafíos de una expedición extrema
La misión científica enfrentó condiciones climáticas extremas, con vientos antárticos y lluvias persistentes que obligaron a los investigadores a realizar extensas caminatas por terrenos escarpados y a potabilizar agua de la propia isla ante el agotamiento de las reservas.
Este proyecto, que cuenta con la colaboración del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) y la Universidad de Cádiz, sienta las bases para futuras investigaciones de largo plazo. Los datos recolectados no solo aportan al patrimonio histórico, sino que fortalecen la memoria colectiva sobre la presencia ininterrumpida de Argentina en el Atlántico Sur.

