Eso lo vienen haciendo hace 20 años y en Venezuela siempre estamos pendientes (preparados) porque el enemigo no descansa, añadió.
A pesar de las alharacas y las chilladeras internacionales a través de las redes sociales, los pueblos siguen su camino, construyendo futuro y eso es lo que ellos no nos pueden perdonar, expresó en alusión a los grandes centros de poder capitalista en el mundo.
Recordó la intención imperialista de apoderarse de los grandes recursos naturales de su país, y la posición de Venezuela como referente para las fuerzas progresistas en cuanto a alternativas económico-sociales y programas que incentivan la acción de sus cuestionadores.
Estamos construyendo un mundo diferente y ellos evidentemente están en contra, sobre todo Estados Unidos, agregó.
El embajador Arrúe lamentó que Europa se haya sumado a esa línea política de una manera indigna y vergonzosa.
Y no digamos el Grupo de Lima, que se sienten dueños y señores y en una mesa 11 países se ponen de acuerdo para asesinar a Abel, el hermano bueno de América Latina, apostilló el representante de Caracas en Managua.
Arrúe calificó de temas muy afines la situación en su país y la de Nicaragua.
En el marco del dolor que sufrió esta nación centroamericana el año pasado, cuando se desataron las fuerzas más criminales, violentas y fascistas, apoyadas por el imperio, de alguna manera nos ha hermanado y unido a los pueblos que estamos en permanente combate contra esas fuerzas, como Cuba, Bolivia, Venezuela y Nicaragua, abundó.
Analizó el diplomático venezolano cómo la revolución nicaragüense llevaba 11 años de tranquilidad y paz, pero el enemigo no descansaba, sino afilaba sus cuchillos para caerle con todo a este noble pueblo.

