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Miles de personas se movilizaron frente a la casa de Cristina Kirchner tras la marcha de Ni Una Menos

Miles de manifestantes unieron el reclamo contra los femicidios con el pedido de libertad para la expresidenta.

La jornada de Ni Una Menos de 2026, documentada por la periodista Camila Pace en el diario Página/12, estuvo marcada por consignas que trascendieron el histórico reclamo contra la violencia machista. La movilización comenzó frente al Congreso de la Nación, donde se denunció la persistencia de los femicidios, y culminó en el domicilio de San José 1111, donde la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cumple prisión domiciliaria. Según consignó el medio, las manifestantes también buscaron “denunciar la persecución judicial y la violencia de género que sufre la expresidenta”, en un contexto político atravesado por una fuerte polarización.

Contexto de violencia y crisis institucional

Las cifras que enmarcaron la marcha exponen la gravedad de la crisis social: en poco más de una década se registraron 3.205 víctimas de femicidio, lo que equivale a un crimen cada 31 horas.

La militancia en San José 1111

Al caer la noche, la columna de manifestantes se trasladó hacia el barrio de Constitución para rodear el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner. Según la cobertura de Argentina 12, la exmandataria se asomó al balcón para saludar a la multitud, que, pese a su situación de arresto domiciliario, la mantiene como una figura central de referencia política. En ese marco, militantes como Priscila, de La Cámpora, destacaron la importancia de su presencia para el movimiento y señalaron “la importancia de que esté libre, porque la necesitamos”, en referencia a la continuidad de políticas públicas con perspectiva de género.

Implicancias políticas del reclamo

La presencia de figuras del arco político, como el senador Eduardo “Wado” de Pedro, reforzó el carácter institucional del pedido de libertad. En declaraciones recogidas por Página/12, el legislador sostuvo que la “persecución y proscripción que sufre Cristina hace años es parte de este mismo sistema de desigualdades que el feminismo intenta desarmar”. De este modo, la movilización del 3J no solo funcionó como un recordatorio del dolor por las víctimas de femicidio, sino también como un acto de resistencia política que buscó articular la lucha contra la violencia de género con la defensa de la principal figura del Partido Justicialista.

La persistencia de un liderazgo en el balcón de San José

Bajo la lírica inconfundible de Víctor Hugo Morales en la señal Argentina 12, la aparición de Cristina Fernández de Kirchner en su balcón se transformó en el hito de la jornada del Ni Una Menos. El relator describió este “acto de amor” de una mujer “proscripta” como la prueba de un liderazgo que, con un 32% de adhesión, se proyecta como “la imagen más fuerte” de la realidad política argentina, situándose incluso por encima de la figura presidencial actual.

La cobertura también destacó la carga emotiva del encuentro, señalando que, tras una prolongada permanencia de la militancia en el lugar, “ahí salió Cristina Fernández, valía la pena la espera, ¿no?”, en medio de la ovación de los presentes. El hecho ocurrió en un contexto donde el reclamo contra la violencia de género se entrelaza con las demandas políticas de los sectores que la respaldan.

Contrapuntos de imagen y liderazgo

Víctor Hugo Morales describió a Kirchner como una “mujer proscripta que se asoma al balcón y promueve ese acto de amor”. Este encuadre refuerza la perspectiva de sus seguidores, quienes interpretan las causas judiciales en su contra como una herramienta de exclusión política, transformando un gesto cotidiano en un acto de resistencia simbólica frente a sus adherentes.

Implicancias sociales y territoriales

Los datos vertidos en la cobertura del canal buscan cuantificar un fenómeno que trasciende lo gestual para situarse en el plano estadístico y territorial. Según Víctor Hugo , “el 32% de los argentinos siguen amando un poco más a esta mujer”, lo que representaría un capital político ineludible en el escenario actual. Para el conductor, esta presencia en las calles constituye la “imagen más fuerte que se puede captar en estos momentos en la República Argentina”, subrayando la capacidad de la expresidenta para captar la atención pública incluso en jornadas de reivindicación social masiva.

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