El uso del dinero plástico en Argentina atraviesa una metamorfosis alarmante. Lo que antes funcionaba como una herramienta de crecimiento o consumo aspiracional, hoy se ha transformado en un mecanismo defensivo de supervivencia que empuja la morosidad en tarjetas de crédito a máximos históricos, mientras el Banco Central busca contener el impacto con nuevos sistemas de cobro.
El hábito de los consumidores argentinos con el financiamiento ha dado un giro drástico hacia la estrategia defensiva. Según un informe de D’Alessio IROL publicado por Fernando Meaños en Infobae, la tarjeta de crédito ya no se utiliza mayoritariamente para mejorar el consumo, sino como un puente de liquidez para llegar a fin de mes. Esta situación refleja una fatiga económica silenciosa en la clase media, donde el plástico es una herramienta para estirar los ingresos.
En este contexto, las estadísticas revelan que el 90,7% de las operaciones se realizan en un solo pago, lo que demuestra que el financiamiento se reduce a retrasar el compromiso de pago para transitar el mes con algo más de holgura. Además, el 81% de los ciudadanos ha modificado sus conductas de compra, optando por adquisiciones semanales en supermercados y buscando activamente ofertas para paliar la pérdida de poder adquisitivo.
Cifras que alarman al sistema financiero
La calidad de la cartera de préstamos destinados a los hogares sufrió un deterioro severo durante el último año. Mariano Zalazar destaca en Infobae que el ratio de irregularidad en las familias escaló al 9,3% al cierre de 2025, una cifra que triplica el 2,5% registrado a fines de 2024. Mientras tanto, el indicador de mora para las empresas se mantuvo considerablemente más bajo, situándose en un 2,5% en el mismo período.
Por otro lado, la situación en la provincia de Buenos Aires muestra matices aún más graves. Juan Manuel Meza informa en Página 12 que, según el Banco Provincia, una de cada cuatro personas endeudadas tiene problemas para cancelar sus compromisos crediticios en 2026. Este fenómeno afecta especialmente a los sectores que se financian a través de entidades no bancarias, como fintechs o tarjetas de supermercados, donde la mora alcanza un impactante 24,6%.
La respuesta del BCRA: Cobro con Transferencia
Ante el incremento de cuotas impagas que afecta tanto a bancos como a billeteras virtuales, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) implementó una herramienta denominada Cobro con Transferencia (CCT). El portal Urgente24 explica que este mecanismo permite a las entidades financieras debitar directamente de la cuenta del cliente el monto de la cuota de un préstamo, siempre bajo autorización previa.
Para proteger a los usuarios de un posible ahogo financiero, el organismo estableció límites estrictos para este sistema. Las cuotas deben ser fijas e iguales, y el monto debitado no puede superar el 30% de los ingresos del deudor para evitar el sobreendeudamiento. Asimismo, los prestamistas deben notificar al cliente con 24 horas de antelación antes de realizar el débito, permitiéndose hasta dos reintentos de cobro si no hubiera fondos suficientes.
Propuestas de alivio y horizontes inciertos
La problemática ha llegado al Congreso, donde diversos bloques opositores impulsan un «Programa de desendeudamiento de las familias argentinas». Según detalla el sitio Parlamentario, el proyecto propone líneas de crédito directas de ANSES con tasas de mercado para cancelar deudas con tarjetas y fintechs, buscando reemplazar pasivos de tasas altísimas por cuotas más pagables. El universo de beneficiarios alcanzaría a 15 millones de personas, incluyendo jubilados y trabajadores registrados.
Sin embargo, las perspectivas a corto plazo siguen siendo desafiantes para los deudores. El Banco Galicia, en declaraciones recogidas por el sitio Aries Online, anticipa que el pico de la morosidad crediticia se alcanzará en marzo de 2026, con un costo de riesgo que podría rondar el 10%. En consecuencia, cualquier mejora salarial futura probablemente se destine a repagar deudas viejas antes que a impulsar un nuevo ciclo de consumo.

