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Inflación de febrero 2026: Tarifas y alimentos impulsan el 2,9%

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un alza del 2,9% en febrero. Si bien el dato general refleja estabilidad respecto al mes previo, el impacto de la quita de subsidios en servicios públicos y el encarecimiento de la canasta alimentaria profundizan la presión sobre los hogares, especialmente en las provincias del interior.

La dinámica inflacionaria de febrero estuvo marcada por la fuerte incidencia de los precios regulados, que escalaron un 4,3% a nivel nacional. Este incremento responde, fundamentalmente, a las actualizaciones en las facturas de gas, agua y electricidad, además de la reestructuración de los esquemas de subsidios estatales. La división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue la que más subió en el mes, con un salto del 6,8%.

Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas —el rubro de mayor peso en la canasta de consumo— anotó una suba del 3,3%. Dentro de esta categoría, el incremento de las carnes y sus derivados fue el principal factor de presión, afectando directamente la seguridad alimentaria de los sectores más vulnerables. En la Región Pampeana (donde se sitúa Entre Ríos), la suba en alimentos alcanzó el 3,4%, ubicándose por encima del promedio nacional para esa división.

Desigualdad territorial: el interior paga más

El reporte técnico del INDEC revela una brecha regional significativa que desmiente la uniformidad del dato nacional. Mientras que el Gran Buenos Aires (GBA) registró la variación más baja con un 2,6%, el impacto fue sensiblemente superior en el resto del país.

El Noroeste (3,5%) y Cuyo (3,4%) lideraron el ranking de incrementos mensuales, seguidos por el Noreste (3,1%). En nuestra zona, la Región Pampeana, la inflación igualó el 3,0%, traccionada no solo por los servicios públicos (6,6%), sino también por subas en Restaurantes y hoteles (3,5%) y servicios varios.

Este escenario evidencia una descentralización de la inflación: el ajuste de tarifas y el costo logístico de los alimentos parecen golpear con mayor dureza fuera del área metropolitana, donde los salarios suelen estar más rezagados.

Perspectiva crítica: una estabilidad condicionada

Aunque el nivel general de 2,9% parece consolidar una meseta inflacionaria, la inflación núcleo (IPC Núcleo) —que excluye precios regulados y estacionales— se situó en 3,1%. Este dato es clave para los analistas, ya que sugiere que las presiones subyacentes de la economía siguen siendo superiores al índice general, el cual se vio “compensado” por una caída del 1,3% en los productos estacionales.

La variación interanual ya alcanza el 33,1%, mientras que en lo que va de 2026 la inflación acumulada es del 5,9%. Sin una política que logre anclar los precios de los alimentos y amortiguar el impacto de los servicios esenciales, la estabilidad estadística del IPC nacional difícilmente se traduzca en un alivio real para la economía de proximidad en las provincias.

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