Nueva geopolítica naval: Rusia señala a la UE como la principal amenaza marítima
En una reciente sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la diplomacia rusa desplazó el foco de la inseguridad marítima tradicional para apuntar directamente contra Bruselas. Según lo reportado por la cadena internacional RT, el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, sostuvo que el escenario actual ha transformado a los actores estatales en los principales disruptores del tráfico comercial internacional.
El funcionario ruso fue tajante al señalar que la seguridad en los mares ya no se ve comprometida mayoritariamente por grupos irregulares, sino por políticas institucionales de Occidente. En su intervención, Nebenzia afirmó que «las amenazas a la seguridad marítima ya no provienen tanto de piratas u otros elementos criminales, sino de los nuevos filibusteros del siglo XXI: los países de la UE», a quienes acusó de capturar buques mercantes vulnerando los tratados vigentes.
El Derecho del Mar en disputa
La acusación de Moscú se fundamenta en una supuesta violación sistemática de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. Rusia interpreta que el uso de sanciones económicas para justificar la interceptación de naves es un recurso retórico para validar actos de fuerza. Para el diplomático, estas acciones no son más que una «‘hoja de parra’ para encubrir el hecho de que la UE se dedica a un descarado pillaje en el mar», alejándose de los estándares diplomáticos internacionales.
Esta confrontación dialéctica en la ONU no solo tiene implicancias legales, sino consecuencias directas en la economía de los países en desarrollo. La delegación rusa advirtió que la detención de cargueros provoca un «menoscabo de la seguridad energética y alimentaria y crea problemas de carácter humanitario», afectando principalmente a las naciones que dependen de las rutas de suministro globales.
Conflictos regionales y el rol de los aliados
La crítica de Nebenzia se extendió también al papel de Ucrania y sus aliados en el actual conflicto bélico. El representante condenó los ataques contra buques civiles con pabellón ruso y cuestionó la complicidad de los países costeros cercanos a las zonas de ataque. El diplomático subrayó que «los países occidentales intentan encubrir sus acciones ilegales alegando ‘medidas coercitivas unilaterales'», lo cual, a su juicio, agrava la inestabilidad en rutas críticas como el Mar Negro y el Báltico.
Finalmente, la mirada rusa se posó sobre el Estrecho de Ormuz, vinculando la tensión en la zona con las políticas de Washington y Tel Aviv. Nebenzia argumentó que la inestabilidad en dicho paso es «consecuencia de la agresión sin provocación previa de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán», defendiendo el derecho de los estados ribereños a restringir la navegación en defensa de su soberanía territorial en contextos de guerra.

