La herida abierta de 1915: entre la historia y el presente
El 24 de abril marca un hito de dolor y resistencia para la diáspora armenia. A 111 años del inicio del proceso sistemático de exterminio ejecutado por el gobierno otomano, la fecha no solo invita a la reflexión histórica, sino que actúa como una denuncia activa frente a las formas contemporáneas de violencia. En Argentina, este día se integra al calendario oficial como el «Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos», bajo la Ley 26.199, una herramienta que, según señala Aram Mouratian en Página|12, busca consolidar una política de defensa de los derechos humanos frente a la barbarie.
Sin embargo, el reconocimiento formal choca con una realidad política compleja. Mouratian advierte sobre la «aparición de discursos negacionistas» y el «deterioro de las instituciones democráticas» en el ámbito local, señalando que la proliferación de discursos de odio desde altas esferas estatales pone en riesgo los avances logrados en materia de memoria, verdad y justicia.
Voces de la resistencia: el legado de los sobrevivientes
La memoria del genocidio no es un archivo muerto, sino una experiencia transmitida entre generaciones. En las movilizaciones locales, los testimonios de los descendientes de sobrevivientes ofrecen una dimensión humana a las cifras de un millón y medio de víctimas. María Rosa Krikorian, hija de sobrevivientes, relata en una crónica de Carolina Greco para ANCCOM el peso de esa herencia: “No importa si ganamos o no algo, pero hay que reclamar para que el mundo sepa”.
Este reclamo trasciende la mera efeméride. Cristina Calajian, también presente en las manifestaciones, subraya la intencionalidad detrás de la destrucción cultural y arquitectónica: “Armenia es un pueblo con 7000 años de historia”, afirma, mientras denuncia los intentos históricos de borrar la identidad armenia incluso mediante la alteración de apellidos. En cada testimonio, queda claro que “el negacionismo es parte integrante del proyecto genocida” y que su persistencia es, en sí misma, una fase final del crimen que busca la impunidad absoluta.
Artsaj y el «crimen continuo» en el siglo XXI
La comunidad internacional y organizaciones como la Federación Revolucionaria Armenia (FRA) califican al genocidio como un “crimen continuo”. Esta perspectiva sostiene que los acontecimientos recientes, específicamente la ofensiva de Azerbaiyán sobre la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) en 2023, son una extensión del proyecto iniciado en 1915. La expulsión de más de cien mil armenios de sus tierras ancestrales tras un bloqueo humanitario de nueve meses es vista como una repetición de las «caravanas de la muerte» del siglo pasado.
Carolina Khachadourian, en diálogo con ANCCOM, reflexiona sobre la pasividad global ante estos hechos: “Hoy, sabemos a través de las redes todo lo que está sucediendo y el mundo está mirando para otro lado”. Esta inacción refuerza la postura de quienes señalan que la falta de sanciones a Turquía y Azerbaiyán permite que la limpieza étnica se convierta en una herramienta política aceptable en el tablero geopolítico actual.
El rol de la verdad: archivos y reconocimiento internacional
A pesar de los esfuerzos negacionistas, la evidencia histórica sigue emergiendo. La apertura de los archivos del Vaticano ha arrojado luz sobre las gestiones diplomáticas del Papa Benedicto XV, quien fue uno de los pocos líderes de su tiempo en alzar la voz contra este “crimen de proporciones masivas”, según documentos publicados en la revista La Civiltà Cattolica. Estos registros, junto con documentos de los archivos de Estados Unidos y Gran Bretaña, detallan informes de misioneros y diplomáticos que ya en 1915 advertían sobre la política de exterminio.
El reconocimiento académico también es sólido. La Asociación Internacional de Expertos en Genocidio (IAGS) ha ratificado que las campañas contra los armenios, asirios y griegos pónticos constituyeron un genocidio, instando a Turquía a asumir su responsabilidad. No obstante, mientras el Estado perpetrador mantenga el bloqueo ilegal sobre Armenia y condicione las relaciones diplomáticas, la justicia seguirá siendo una materia pendiente que afecta la estabilidad de toda la región del Cáucaso Sur.

