La reciente represión policial contra jubilados en las inmediaciones del Congreso marca un punto de inflexión en la tensión entre los sectores sociales y el Gobierno. El Padre Francisco «Paco» Olveira, integrante de la Mesa Ecuménica y los Curas en Opción por los Pobres, participó activamente de las movilizaciones y denunció el accionar de las fuerzas de seguridad controladas por el Ejecutivo. Durante una entrevista en el programa Minutos Contados por AM 530, el sacerdote describió el escenario represivo y señaló que el accionar de la policía de Jorge Macri y el Gobierno Nacional muestra que «están compitiendo a ver quién es más fascista si Milei o los Macri».
La disputa dialéctica se extiende al rol de la Iglesia y la asistencia a los sectores más vulnerables. Ante las críticas del Jefe de Gobierno porteño sobre la presencia de personas en situación de calle frente a las iglesias, Olveira reafirmó que el mandato religioso es paliativo, pero la responsabilidad estructural es política. El sacerdote subrayó la necesidad de distinguir entre la asistencia inmediata y las obligaciones gubernamentales, enfatizando que «es el Estado el que tiene que atacar las causas, el que tiene que hacer que no haya gente en situación de calle».
Olveira también analizó la coherencia entre la fe católica y el apoyo electoral a proyectos de ajuste económico. Para el sacerdote, existe una incompatibilidad profunda entre el mensaje evangélico y el rechazo a la equidad distributiva que pregona la actual administración nacional. Al respecto, fue categórico al señalar la contradicción de ciertos sectores de la sociedad, afirmando que «es una contradicción absoluta que después uno vote opciones que van en contra de la justicia social».
En términos de contexto eclesiástico, el referente social se refirió al reciente Tedeum y a la posición del arzobispo García Cuerva. Si bien valoró la claridad de algunos reclamos ante los funcionarios presentes, Olveira marcó una distancia analítica respecto a la equiparación de procesos históricos. En su perspectiva, no todos los periodos democráticos han tratado igual a los sectores vulnerables, resaltando que «la época de Néstor y Cristina no se golpeaban los jubilados», estableciendo así una diferencia política clara entre gestiones.
La realidad territorial en los barrios populares también formó parte del análisis, especialmente respecto al apoyo electoral que Javier Milei obtuvo en dichos sectores. El sacerdote atribuyó este fenómeno a una «batalla cultural» basada en el individualismo y el desencanto con la política tradicional, aunque advirtió un cambio de clima social debido a la profundización de la crisis. Según su observación directa en el territorio, «hoy la mayoría de la gente de los sectores populares dice ‘Me equivoqué’ de quién votó a Milei», dado que las condiciones de vida han empeorado drásticamente.
Finalmente, Olveira vinculó la lucha actual con la memoria histórica de la Iglesia argentina, recordando el 50° aniversario del asesinato de los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos Dios Muria, parte del equipo del obispo Enrique Angelelli. Para el sacerdote, el compromiso social de hoy es una continuación de aquel legado de los «compañeros mártires». En este sentido, reafirmó su compromiso con el territorio y la justicia, concluyendo que ante los dilemas actuales, «entre Macri y el mandato de Jesús, me quedo con el mandato de Jesús».

