Crónica: El fenómeno de la «Misa Ricotera» como espacio de resistencia
La muerte del Indio Solari ha generado una movilización espontánea en la Plaza de Mayo, transformando el espacio público en un escenario de duelo colectivo y reclamo político. En una cobertura para Radio10, los periodistas Fernando Borroni y Martín Pared relevaron el ambiente de una convocatoria que desborda lo musical para insertarse en la tensión social actual. El Padre Paco Olveira, presente en el lugar en el marco de un ayuno de protesta, vinculó la partida del artista con la situación del país, afirmando que su activismo busca «despertar conciencias del genocidio por goteo que está viendo en nuestra patria».
Una liturgia popular fuera de los templos
El concepto de «Misa Ricotera», tradicionalmente asociado a los conciertos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, adquirió una dimensión solemne frente a la Casa Rosada. Para Olveira, este encuentro no debe entenderse bajo los cánones del catolicismo tradicional, sino como una «celebración popular con contenido de un país donde entren todas y todos». El sacerdote comparó esta manifestación con los tablados del carnaval uruguayo, espacios donde el pueblo se reconoce a sí mismo y procesa sus dolores fuera de las estructuras oficiales, subrayando que «el pueblo sabe reconocer a quién fue parte de su pueblo».
La dimensión política del duelo
La ausencia de un homenaje oficial en el Congreso de la Nación fue analizada no como una omisión protocolar, sino como una consecuencia de la postura política de Solari. Olveira fue tajante al señalar la incompatibilidad ideológica entre el músico y la gestión de turno, asegurando que el Indio «claramente era un enemigo de este gobierno como nosotros somos un enemigo de este gobierno». En este sentido, se recordó la defensa explícita del cantante hacia figuras de la oposición, citando su frase: «Si Cristina sigue presa todas y todos somos presos políticos», lo que consolida su figura como un símbolo de la resistencia cultural.
Implicancias sociales y territoriales
La convergencia de guitarras, banderas y el ayuno de los sectores religiosos de base en la Plaza de Mayo evidencia una fractura social profunda. Olveira no ahorró críticas hacia la cúpula del poder ejecutivo, manifestando sentirse más «unido a un ricotero que a la vicepresidenta que se dice católica pero defiende la dictadura». Esta declaración sitúa a la «Misa Ricotera» como un hecho político-territorial donde se disputa el sentido de la «patria», sugiriendo que la muerte del músico actúa como un catalizador para denunciar lo que el sacerdote define como un «genocidio bastante parecido [a la dictadura] aunque de forma diferente».

