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La izquierda arrasa en México y Claudia Sheinbaum será la primera mujer presidenta en 200 años de historia

La sucesora de Andrés Manuel López Obrador y candidata del partido MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) se imponía a su rival de derecha por más de 30 puntos, según los primeros datos del conteo oficial, y será la primera mujer en la historia del país en asumir la máxima responsabilidad al frente del Estado.

De acuerdo con el conteo rápido del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) que comunicó en cadena nacional minutos antes de la medianoche la presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei Zavala, la candidata a la presidencia de la coalición Sigamos Haciendo Historia (Morena-PT-PVEM), Claudia Sheinbaum Pardo, obtuvo una votación entre el 58.3 y el 60.7 por ciento.

La candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México (PRI-PRD-PAN), Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz, entre el 26.6 y el 28.6 por ciento, en tanto que el candidato Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano, alcanzó entre 9.9 y 10.8 por ciento.

El porcentaje de participación ciudadana se estima entre el 60 y el 61.5 por ciento de la Lista Nominal.

El conteo rápido del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), aclaró la funcionaria, se basó en una muestra estadística representativa de las casillas instaladas en todo el país. Se llevó a cabo en 5 mil 651 casillas, que representan un 74.3 por ciento de la muestra total con un nivel de confianza de al menos 95 por ciento.

LA CELEBRACIÓN DE AMLO

El presidente Andrés Manuel López Obrador felicitó a la población por el desarrollo y los resultados de la jornada electoral del 2 de junio en la que Claudia Sheinbaum Pardo ganó la elección presidencial; a partir del próximo 1 de octubre será la primera mujer presidenta de México.

“Hoy es un día de gloria porque el pueblo de México decidió libre y democráticamente que Claudia Sheinbaum se convierta en la primera mujer presidenta en 200 años de vida independiente de nuestra República. Felicidades a todas y todos los que tenemos la dicha de vivir en estos tiempos estelares de orgullo y transformación”, expresó el mandatario en sus redes sociales.

“Con todo mi afecto, respeto, felicito a Claudia Sheinbaum, quien resultó triunfadora en esta contienda con amplio margen. Va a ser la primera presidenta de México en 200 años, desde 1824, desde la primera República federal, desde que gobernó Guadalupe Victoria, el primer presidente de México; pero también la presidenta posiblemente con más votos obtenidos en toda la historia de nuestro país”, acotó en el video de la publicación.

El jefe del Ejecutivo destacó que este acontecimiento trascendental es resultado de la decisión de una mayoría politizada e involucrada con la vida democrática nacional.

“Confieso que estoy muy contento, orgulloso de ser el presidente de un pueblo ejemplar, el pueblo de México. La jornada electoral del día de hoy demostró que es el pueblo nuestro un pueblo muy politizado; un pueblo con vocación democrática, entendida la democracia como el poder del pueblo, para el pueblo y con el pueblo, la democracia con dimensión social”, afirmó.

El mandatario también reconoció a los candidatos del proceso electoral 2024 y adelantó que este lunes en la “mañanera” abundará al respecto.

“Un abrazo cariñoso, afectuoso. Se puso de nuevo el nombre de México en las alturas. Es un orgullo ser mexicano”, enfatizó al finalizar su mensaje a la nación.

QUIEN ES LA NUEVA LIDERESA DE MÉXICO

Claudia Sheinbaum Pardo, abanderada del partido del presidente Andrés Manuel López Obrador en las elecciones federales, es una figura pública con una amplia y reconocida experiencia en el campo académico y político. Su llegada a la presidencia no es sorprendente, ni se funda tan sólo en la lealtad a su predecesor ni en las garantías de continuidad que ofreció a su electorado.

Chilanga de origen (como se conoce a los oriundos de la ciudad capital), Sheinbaum nació en 1962, en el seno de una familia cosmopolita de clases medias, de ascendencia judía por parte de sus dos progenitores. Su madre es Annie Pardo Cemo, una bióloga molecular de origen búlgaro y sefardí. Su padre, ya fallecido, fue Carlos Sheinbaum Yoselevitz, un ingeniero químico lituano y asquenazí.

La influencia de sus padres sobre la joven Sheinbaum fue doble y decisiva: ambos le inculcaron no sólo el amor por la ciencia sino también la pasión por la actividad política, que ejercieron en diferentes círculos de la izquierda mexicana, muy activa en el medio obrero y estudiantil, sobre todo en una década tan convulsionada como la de los años 60. No casualmente Sheinbaum suele referirse a sí misma como una hija dilecta del “68 mexicano”, un movimiento que luchó arduamente por la democratización del país y que enfrentó a los gobiernos del hegemónico Partido Revolucionario Institucional, que en respuesta perpetró el 2 de octubre de 1968 la tristemente célebre Masacre de Tlatelolco.

Como era de esperarse en una familia que se codeaba ya con las élites intelectuales del país, Sheinbaum ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las universidades públicas más prestigiosas del país y la región. Se licenció en Física en 1989, y obtuvo una Maestría en Ingeniería Energética en 1994. Un año año después fue la primera mujer en ingresar al Doctorado en Ingeniería en Energía, del que también se graduó. Desde entonces desarrolló una prolífica carrera académica como docente e investigadora que se prolongó casi sin interrupciones hasta comienzos de siglo. Ya desde aquellos años, Sheinbaum se especializó en energía y cambio climático, por cuyo trabajo fue convocada al célebre Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, colectivo que fue laureado con el Premio Nobel de la Paz en 2007.

Pero su desembarco en la política mexicana no es reciente. Fue en el año 2000 cuando López Obrador, por ese entones flamante Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, propuso a Sheinbaum, en ese entonces un cuadro técnico, ocupar la Secretaría de Medio Ambiente de la capital. La científica y ecologista pudo aplicar entonces parte de su experiencia en materia de energía y mitigación de emisiones contaminantes. Desde allí su protagonismo en la política mexicana no haría más que incrementarse.

En 2006 fue nombrada vocera de la campaña de AMLO para las elecciones federales, que terminarían con un resonante fraude del Partido Acción Nacional y con la resistida victoria de Felipe Calderón. En 2011 Sheinbaum integraría el núcleo fundador del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), llamado a suceder el PRD, un partido centroizquierdista plegado por ese entonces a posiciones cada vez más neoliberales.

En 2015 ganó las elecciones de la Alcaldía de Tlalpan, una de las demarcaciones de la capital, desempeñando su primer cargo por elección popular, que debió abandonar en 2017 para competir por la jefatura de la ciudad. Al frente de la coalición Sigamos Haciendo Historia se convirtió en 2018 en la primera mujer en resultar electa para conducir la Ciudad de México. Allí, afrontó una gestión de la pandemia que fue muy bien ponderada a nivel internacional, e impulsó la creación de nuevas universidades públicas, mientras que fortaleció las políticas de movilidad heredadas. Sin embargo, en 2021 debió enfrentar el trágico colapso de la línea 12 del metro, que ocasionó 26 víctimas fatales, 5 desaparecidos y 80 heridos. Pese a que Sheinbaum fue eximida de toda responsabilidad penal, el hecho fue ampliamente utilizado por la derecha para desprestigiar su imagen.

Como es de rigor en México, la jefatura de la ciudad fue un trampolín inevitable para aspirar a presidir las 32 entidades federales de los Estados Unidos Mexicanos. Desde un comienzo resultó obvio que Sheinbaum era la favorita de AMLO para sucederle al frente del Estado. Sin embargo, la científica no fue elegida de forma discrecional ni por mero favoritismo. MORENA implementó un novedoso sistema de encuestas privadas –no exento de polémicas– para dirimir las candidaturas del socio mayoritario de la coalición gobernante.

En esa interna Sheinbaum se enfrentó y venció por amplio margen a sus cinco contendientes varones. Esto le valió ser nombrada Coordinadora de Defensa de los Comités de la Cuarta Transformación, una manera informal de designarla sucesora y precandidata. Desde su nombramiento en septiembre de 2023 y sobre todo luego de la oficialización de su candidatura en febrero de este año, Sheinbaum encabezó una campaña extenuante, con la promesa explícita de edificar “el segundo piso de la Cuarta Transformación”.

Su perfil de dirigenta disciplinada, analítica y rigurosa, contrasta notablemente con el estilo descontracturado, “campechano” y carismático de López Obrador. Incluso hay quiénes ven en ella un perfil más moderado, pero también más seductor para las clases medias, y deducen a partir de allí un eventual corrimiento al centro en su próxima gestión.

Lo único seguro es que Sheinbaum enfrentará una serie de desafíos: convertirse en la primera mujer en presidir la república en un país con un machismo muy arraigado, sostener –e incluso profundizar– algunas de las transformaciones del último sexenio, atender pendientes urgentes en materia de violencia e inseguridad, y recibir el mando de uno de los líderes más carismáticos del México contemporáneo, reafirmando la autoridad de su propia investidura e imprimiendo su propio sello al próximo período.

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