Este domingo 29 de marzo de 2026, falleció la ex jueza María del Carmen Roqueta, una figura cuya trayectoria judicial resultó trascendental para el proceso de Memoria, Verdad y Justicia en Argentina. Según reportaron los diarios Página|12 e Infobae, la magistrada padecía problemas de salud desde hace tiempo y fue despedida por sus allegados en la Casa América. Su trabajo no fue meramente administrativo; Roqueta entendió que «la sistematización estaba: la práctica de secuestro, tortura, cautiverio, desaparición de la madre y desaparición del niño».
Un fallo que cambió la historia judicial
Como presidenta del Tribunal Oral Federal Nº 6, Roqueta encabezó en 2012 el juicio que dio por probada la existencia de un plan general de aniquilación que incluyó la sustracción de menores. El veredicto del 5 de julio de ese año no solo condenó a Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión, sino que estableció un precedente sobre la naturaleza del horror. En diálogo con la prensa tras la sentencia, la jueza fue enfática al analizar la estructura represiva: «nosotros lo que estamos diciendo es que no hubo dos planes, es un solo plan, que fue todo».
La unidad del plan represivo y el vacío de los desaparecidos
La perspectiva de Roqueta permitió integrar el robo de bebés como una pieza central de la ingeniería del terror y no como un exceso aislado. Su tribunal abordó casos de nietos aún no recuperados, validando el reclamo de las familias frente a la incertidumbre del paradero. Para la magistrada, la prueba de los nacimientos en cautiverio era suficiente para establecer la responsabilidad estatal, sentenciando que «el niño nació vivo y el niño está. Punto. Dónde está, no se sabe».
El análisis judicial de Roqueta también indagó en la psicología del poder dictatorial y el ocultamiento de las identidades. La jueza interpretó que la apropiación buscaba clausurar cualquier rastro de la militancia de las madres, considerando que «hacer aparecer a ese niño –como ellos lo han dicho– iba a dar información, generar preguntas». Esta visión crítica sobre la «oscuridad» de los nacimientos en centros clandestinos fortaleció la base jurídica para juicios posteriores como los de Campo de Mayo.
El factor humano y la persistencia de las Abuelas
La labor de Roqueta fue reconocida por organismos de derechos humanos, quienes destacaron su compromiso con la verdad histórica. En 2019, la Legislatura porteña la declaró Personalidad Destacada, reconociendo una carrera que combinó el rigor técnico con la sensibilidad hacia las víctimas. Al reflexionar sobre el impacto del juicio en su vida personal, la jueza recordó conmovida el contacto con los nietos recuperados y «esas manos frías que todavía tienen los nietos porque vienen de ese lugar tan triste».
El fallecimiento de María Roqueta deja un vacío en el Poder Judicial, pero consolida un legado de sentencias que impiden el retroceso hacia la impunidad. Su convicción sobre el rol de la justicia federal en la reparación social quedó plasmada en su respeto por la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. Con su partida, se cierra un capítulo de la magistratura que supo escuchar a las víctimas para traducir el dolor en «una justicia real, y hacedera».

