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El Gobierno boliviano permite que un familiar acompañe a Áñez en su celda por las noches

La expresidenta de facto fue acompañada por su hijo en la noche de sábado. A su vez, Áñez será visitada por miembros de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.


La expresidenta de facto Bolivia Jeanine Áñez se encontraba este domingo «estable» en el penal de Miraflores, en La Paz, donde está detenida, luego que ayer su abogado denunciara un intento de suicidio y el Gobierno informara que intentó «autolesionarse» con heridas leves, por lo que permitió que un familiar la acompañe hasta que se recupere.

«Podemos decir, categóricamente, que su estado de salud es estable. Al momento se encuentra con su familia en el centro penitenciario. La familia va a ser un factor importante para recuperar el estado anímico», declaró este domingo Juan Carlos Limpias, director de Régimen Penitenciario, en conferencia de prensa.

«El día de ayer se ha llegado a un acuerdo y la administración penitenciaria, en el marco de las competencias que tiene, ha aceptado en este acuerdo que un familiar se quede a pernoctar acompañando la recuperación de la señora Jeanine Áñez», agregó, según el diario local Los Tiempos.

El hijo menor de Áñez, José Ribera, pasó la noche en la cárcel junto a la expresidenta de facto y confirmó esta mañana que su estado de salud estaba mejor.

«Ahora está un poco más tranquila, ya está con un mejor ánimo, porque he podido acompañarla y verificar que se encuentra bien, que está atendida, tomando sus medicamentos», precisó el hijo menor, citado por la agencia de noticias Sputnik.

Asimismo, Áñez también recibió hoy la visita de la representante en Bolivia de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Yulia Babuzhina.

Poco después, esa oficina emitió un comunicado por Twitter: «ONU Bolivia tuvo acceso inmediato e irrestricto al centro, pudiendo entrevistar a la Sra. Áñez de manera confidencial. Se constataron lesiones autoinfligidas que requirieron asistencia médica» y agregó que las autoridades penitenciarias «deben implementar estrategias integrales de atención y prevención de autolesión y suicidio».

Áñez, de 54 años, atentó contra su vida por una «depresión severa» debida a su prolongado encarcelamiento, explicó su hija, Carolina Ribera, mientras que uno de sus abogados aseguró que era una forma de enviar «un mensaje de ayuda, de auxilio y de socorro», según citó la agencia de noticias AFP.

Limpias, por su parte, sostuvo que la expresidenta cuenta «desde el inicio» con atención médica y otras facilidades para el cuidado de su salud, y que, bajo recomendación de la junta médica, permitirán el acceso de un un psicólogo clínico y un nutricionista, que serán traídos por la familia de Áñez.

El sábado, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, había informado que la expresidenta de facto, que asumió el poder tras el golpe de Estado contra el ahora exmandatario Evo Morales, intentó generarse una «autolesión» en uno de sus brazos en la cárcel pero su estado de salud es «estable» y solamente «tiene unos pequeños rasguños».

«Se han hecho las consultas correspondientes a la señora Jeanine Áñez. Ella manifiesta desconocer cuáles fueron los móviles por los cuales habría intentado generarse algún tipo de lesión, sin embargo, son lesiones superficiales que no han generado ningún tipo de herida considerable”, añadió Del Castillo.

Inmediatamente después, los principales líderes del arco opositor y la embajada de Estados Unidos en La Paz reaccionaron con preocupación, pidieron garantías al Gobierno de Luis Arce y, algunos dirigentes y el gobernador de Santa Cruz y opositor Luis Fernando Camacho, responsabilizaron al Ejecutivo masista de lo sucedido.

En tanto, la oficina de la Unión Europea (UE) en La Paz tuiteó que «escucha con preocupación las noticias» sobre la expresidenta y que espera que «las autoridades responsables hagan todo para garantizar su derecho a la salud integral, tanto física como mental».

Este domingo, el director general de Régimen Penitenciario, Limpias, criticó estas denuncias y aseguró que todo lo que hizo su institución fue «en respeto de los derechos» de la detenida.

La exmandataria de facto está bajo prisión preventiva en el penal de Miraflores desde su detención, el 13 de marzo de este año, acusada en un principio de «sedición y terrorismo».

Esta semana la Fiscalía General de Bolivia había presentado una acusación formal contra Áñez «por hechos calificados provisoriamente como genocidio, lesiones graves y lesión seguida de muerte», por las masacres de Senkata y Sacaba, ocurridas luego del golpe de Estado contra Evo Morales en noviembre de 2019.

Además, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) confirmó las «masacres» de civiles en Bolivia, al presentar su informe final sobre lo ocurrido en Senkata y Sacaba, donde 37 manifestantes murieron reprimidos por las fuerzas de seguridad.

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