Un masivo apagón afectó la noche del sábado a cerca de 600.000 usuarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y diversos municipios del Conurbano bonaerense. La falla se desencadenó alrededor de las 19:47 hora local, interrumpió el funcionamiento de semáforos en avenidas de alto tránsito y requirió la intervención de equipos de rescate para auxiliar a personas atrapadas en ascensores.
De acuerdo con datos del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), el punto máximo del corte alcanzó a 519.472 clientes de Edenor y a 78.125 de Edesur, confirmándose que el colapso abarcó amplias franjas de la capital y la provincia.
Impacto territorial y parálisis del espacio público
El corte de energía impactó de manera directa en el entramado urbano porteño. Entre las zonas afectadas se registraron barrios de alta densidad poblacional y comercial como Palermo, Belgrano, Recoleta, Las Cañitas, Villa Urquiza, Villa Crespo, La Paternal, Flores, Floresta, Villa del Parque, Vélez Sarsfield, Caballito, Villa Santa Rita, Núñez y Villa Devoto.
La desconexión repentina de los semáforos provocó severas complicaciones viales en arterias neurálgicas. En paralelo, las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia debieron desplegar operativos en varios puntos de la ciudad para rescatar a vecinos inmovilizados en los ascensores de edificios residenciales.
El cronograma de normalización y la versión de las empresas
La restitución del flujo eléctrico se extendió progresivamente durante la noche. La distribuidora Edesur comunicó formalmente a las 21:30 que había restablecido el servicio a los clientes afectados por una «falla en el sistema, ajena a su compañía», circunscribiendo el origen del problema fuera de su red de distribución. Hacia las 22:00, la firma aún contabilizaba 70.272 usuarios sin luz, cifra que descendió a 69.013 minutos más tarde, alcanzando la normalización cerca de las 22:20.
En el área bajo concesión de Edenor, la nómina de usuarios afectados se redujo de más de 500.000 a 24.094 de forma rápida, disminuyendo posteriormente a unos 2.000 hasta lograr la reconexión total. Pasadas las 23:00, los organismos reguladores y las distribuidoras dieron por regularizado el suministro en la gran mayoría del Área Metropolitana.
Tarifas en aumento y vulnerabilidad persistente
El colapso de la red reavivó los cuestionamientos ciudadanos y políticos sobre la gestión del sistema eléctrico privatizado. Diversos usuarios y analistas señalaron la paradoja de sufrir cortes masivos a gran escala en un contexto signado por constantes incrementos en los cuadros tarifarios del servicio.
A pesar de las justificaciones corporativas que deslindaron responsabilidades directas en la distribución, la parálisis de la capital expone nuevamente la fragilidad estructural de la red energética frente a contingencias operativas, así como el rol de contralor del ENRE ante las empresas concesionarias.

