El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el informe técnico Intercambio comercial argentino (ICA) correspondiente a agosto de 2026. El reporte fue elaborado por la Dirección Nacional de Estadísticas del Sector Externo y Cuentas Internacionales, coordinada por Cristian Martín Poveda, bajo la dirección técnica de Carolina Andrea Plat y la dirección general del organismo a cargo de Pedro Ignacio Lines. De acuerdo con la publicación oficial emitida desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la balanza comercial registró un superávit de 2.187 millones de dólares, encadenando 33 meses consecutivos de saldo positivo.
Sin embargo, una lectura analítica de la estructura de los datos oficiales dista del optimismo de la comunicación gubernamental. El incremento del 12,4% en el valor corriente de las exportaciones (que totalizaron 8.883 millones de dólares) obedeció de manera exclusiva a un aumento del 16,0% en los precios internacionales, mientras que el volumen o cantidad física exportada se redujo un 3,1% respecto al mismo mes del año anterior. Por el lado de las compras externas, las importaciones sumaron 6.696 millones de dólares (+3,6% en valor), pero sufrieron una caída del 6,5% en las cantidades físicas ingresadas. La brecha entre valores monetarios y volúmenes reales evidencia que el superávit no responde a un salto de productividad, sino a un contexto de precios favorables combinado con el enfriamiento del consumo de insumos importados.

Reprimarización, caída de granos y maquila con soja paraguaya
El desglose por rubros muestra la vulnerabilidad de la matriz agroexportadora. Las ventas al exterior de Productos Primarios (PP) cayeron un 14,2% en dólares y se desplomaron un 20,1% en cantidades físicas. El factor determinante fue el colapso en los envíos de porotos de soja sin procesar, que registraron una contracción interanual del 85,3% (605 millones de dólares menos que en agosto de 2025).
En contraste, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un avance del 16,7% en valor, apuntaladas por la harina y pellets de soja (USD 988 millones) y el aceite de soja en bruto (USD 627 millones). No obstante, el mantenimiento del procesamiento industrial local exigió recurrir al abastecimiento externo: las importaciones temporarias de porotos de soja para molienda crecieron un 77,0% en valor (USD 328 millones). Un 93,5% de ese grano provino de Paraguay, lo que expone que el complejo oleaginoso operó bajo una modalidad de maquila regional para suplir la menor disponibilidad del producto local.
Vaca Muerta como motor extractivo y profundización del desequilibrio territorial
El rubro Combustibles y Energía (CyE) se consolidó como el sector más dinámico de las ventas al exterior, registrando una suba del 41,2% en dólares (USD 1.494 millones) y un crecimiento del 12,2% en volúmenes. Los aceites crudos de petróleo representaron la principal partida de este bloque, alcanzando 903 millones de dólares y un incremento del 30,9% interanual.
Este desempeño remarca la brecha entre la cuenca hidrocarburífera y el resto de los territorios. El Origen Provincial de las Exportaciones (OPEX) indica que la Patagonia elevó sus despachos un 24,3% interanual. La provincia de Neuquén generó 810 millones de dólares en exportaciones, de los cuales 803 millones correspondieron íntegramente al sector energético ligado a Vaca Muerta. En el extremo opuesto, las economías regionales del Noreste (NEA) registraron una caída del 16,9% en sus ventas externas, revelando el sesgo reprimarizador e inequitativo del modelo de inserción internacional.

Contracción en maquinaria industrial y encarecimiento de fletes desde China
En el renglón de las importaciones, las cifras reflejan la menor adquisición de equipamiento productivo. Las compras de Bienes de Capital (BK) cayeron un 3,0% en volumen físico, mientras que las Piezas y Accesorios para bienes de capital retrocedieron un 16,9% en cantidades y los Vehículos Automotores de Pasajeros sufrieron una caída del 16,5% en unidades. Las únicas subas en valores corrientes correspondieron a Bienes Intermedios (+13,4%) y Combustibles y Lubricantes (+68,5%), empujadas principalmente por alzas de precios internacionales.
Respecto a la geografía del comercio exterior, la balanza mantiene rojos estructurales con bloques industrializados. Argentina anotó un déficit comercial con China de 1.173 millones de dólares en agosto (acumulando un saldo negativo de USD 5.075 millones en los primeros ocho meses del año), motivado por el hundimiento de las ventas agrícolas hacia ese destino (-50,6%) y la importación continuada de tecnología y manufacturas. En el plano regional, el déficit con el Mercosur se ubicó en 345 millones de dólares (con Brasil explicando un saldo negativo de USD 309 millones). En contraste, los principales superávits se lograron con India (USD 462 millones) y el resto de la ALADI (USD 786 millones).
A la par de estos desequilibrios, el costo logístico internacional sumó una carga adicional sobre la cuenta cambiaria. El valor unitario del flete internacional de importación trepó a 123,6 dólares por tonelada (+8,3% interanual). El impacto fue desproporcionado en el comercio con China, donde el costo del flete alcanzó los 430,0 dólares por tonelada, registrando una suba del 52,6% respecto a agosto de 2025 e incrementando los costos directos de insumos clave para la producción interna.

