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Trump cae al 40% de aprobación mientras la gasolina supera los 4 dólares en EE.UU.

La gestión de Donald Trump enfrenta su mayor crisis de popularidad con una aprobación del 39,7%. El conflicto bélico con Irán disparó el precio del combustible y provocó pérdidas millonarias en Wall Street.

La administración de Donald Trump atraviesa un punto de inflexión crítico marcado por el desencanto social y la inestabilidad financiera. Según datos publicados por teleSUR y basados en el agregador de encuestas FiveThirtyEight, el índice de aprobación del mandatario descendió al 39,7%, una cifra que representa su mínimo histórico para este segundo mandato. Esta erosión de la confianza pública se vincula directamente con las consecuencias domésticas de la guerra con Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, que ha transformado la retórica nacionalista en una carga económica directa para el bolsillo del ciudadano estadounidense.

El costo del combustible y la reacción de los mercados

El impacto más tangible de la estrategia bélica de Washington se refleja en los surtidores de combustible, donde el precio del galón ya supera los cuatro dólares en todo el territorio. Este encarecimiento resulta particularmente dañino para la base electoral de Trump, dado que el 40% de sus votantes en 2024 señalaron el costo de vida como su principal preocupación. Durante un reciente discurso presidencial, mientras Trump intentaba minimizar la gravedad del cierre del Estrecho de Ormuz, los mercados financieros reaccionaron de forma drástica: «los futuros del S&P 500 perdieron 550 000 millones de dólares en valor de mercado en apenas 25 minutos», evidenciando una desconexión entre el triunfalismo oficial y la percepción de riesgo de los inversores.

La narrativa de la Casa Blanca, que busca desplazar la responsabilidad de la seguridad energética hacia sus aliados, ha profundizado la incertidumbre. Al referirse a la vía marítima por donde circula el 20% del crudo mundial, Trump instó a otras naciones a que «vayan al estrecho y simplemente tómenlo, protéjanlo, úsenlo para ustedes mismos», una declaración que no logró calmar la volatilidad de los precios. Por el contrario, el crudo de referencia WTI superó los 103 dólares por barril, mientras analistas como el Premio Nobel Paul Krugman advierten que el precio podría escalar hasta los 200 dólares si el conflicto se prolonga.

La respuesta de Irán y el «pantano» militar

Desde el plano internacional, la resistencia iraní contradice las afirmaciones del Pentágono sobre el supuesto desmantelamiento de sus capacidades militares. El portavoz del cuartel general Khatam-al Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, fue tajante al señalar que las autoridades estadounidenses «se hundirán más en el pantano en el que ya están» si asumen que han destruido los centros de producción de misiles y drones de largo alcance. Esta advertencia subraya la complejidad de un escenario donde los objetivos militares de Washington parecen incompatibles con la necesidad política de reabrir las rutas comerciales de forma inmediata.

La dimensión cultural del conflicto también ha sido explotada por la diplomacia de Teherán para cuestionar la legitimidad de la ofensiva estadounidense. El comandante Seyed Majid Moosavi dirigió una crítica directa al secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmando que «las fantasías de Hollywood han contaminado tanto su pensamiento» que han perdido de vista la profundidad histórica de la región a la que pretenden someter. Mientras tanto, dentro de la propia Casa Blanca, la preocupación crece de cara a las elecciones de medio término, ya que la desaprobación neta del conflicto se sitúa en un -15,3%, eliminando el tradicional efecto de «unidad nacional» que suele acompañar los inicios de las guerras.

Perspectivas territoriales y sociales

La crisis actual pone de manifiesto que las decisiones soberanas de una potencia tienen repercusiones territoriales inmediatas, no solo en el campo de batalla, sino en la estructura socioeconómica de su propio país. A diferencia de crisis anteriores, donde se podía responsabilizar a factores externos, los analistas coinciden en que el escenario presente es un producto directo de las políticas arancelarias y bélicas de la administración Trump. Para una provincia como Entre Ríos, y un medio federal como el nuestro, observar este fenómeno permite comprender cómo la inestabilidad en los nodos energéticos globales termina impactando en la inflación y el humor social, independientemente de la frontera.

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