En una entrevista concedida al programa «La García» conducido por Cintia García en la AM 530, el exsenador y referente del Instituto Patria, Oscar Parrilli, analizó la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner. El dirigente sostuvo que, tras el fallido atentado contra la expresidenta, los esfuerzos del poder real se han desplazado hacia una eliminación de carácter legal y simbólico. Según Parrilli, «intentaron la muerte física de ella; por suerte fracasaron, entonces están buscando la muerte civil».
La justicia como herramienta de disciplinamiento
Para el exsenador, el proceso judicial no es un hecho aislado, sino una secuencia que busca el desapoderamiento total de la dirigente. Parrilli detalló que la estrategia consiste en «proscribirla, no dejarla participar en las elecciones, después detenerla, después sacarle los bienes», estableciendo un paralelismo histórico con la confiscación de bienes que sufrió Juan Domingo Perón. Esta persecución, afirma, carece de sustento probatorio, señalando que «nunca se probó que Cristina hubiera obtenido un beneficio económico de los delitos que supuestamente cometió», pero que aun así se intenta avanzar sobre el patrimonio de sus hijos, Máximo y Florencia.
El impacto en la calidad democrática
La preocupación central planteada en la AM 530 radica en el estado de la institucionalidad argentina de cara a los próximos comicios. Parrilli enfatizó que aceptar la exclusión de Kirchner de las urnas degrada el sistema político nacional. En sus palabras, «no hay democracia posible en la Argentina con fraude y con proscripción», recordando que el país ya ha atravesado períodos de «democracias truchas» con proscripciones similares a las sufridas por Frondizi o Illia en el pasado.
El dirigente también trazó un crudo diagnóstico sobre el rol actual del Poder Judicial en la región, comparándolo con los métodos de control de décadas pasadas. Parrilli argumentó que, bajo un nuevo diseño de persecución política, «el poder judicial es las fuerzas armadas de la década del 70». En este sentido, instó a una reforma profunda del fuero federal, cuestionando si es viable un gobierno popular si se mantiene la estructura de jueces y fiscales actuales.
La dimensión económica de la proscripción
Lejos de ser una disputa puramente jurídica, el exfuncionario vinculó la ofensiva judicial con la imposición de un modelo económico de transferencia de recursos. Parrilli sostuvo que la exmandataria representa un obstáculo para el actual esquema de endeudamiento y ajuste. Afirmó que «la proscriben para esto… para este saqueo», señalando que mientras se discuten temas mediáticos secundarios, el país destina cifras millonarias al pago de intereses de deuda.
Tensiones internas y el futuro del peronismo
Finalmente, la entrevista abordó las grietas dentro del propio movimiento peronista y la falta de posicionamientos firmes frente a la situación de Kirchner. Parrilli fue crítico con los sectores que priorizan la adaptabilidad política por sobre la lealtad al proyecto colectivo. Con dureza, advirtió que «hay objetivos individuales en la militancia» y lamentó que algunos dirigentes de la CGT u otros espacios prefieran el silencio por temor a represalias judiciales. Pese a este escenario, concluyó que la figura de la expresidenta sigue siendo la única capaz de generar una alternativa futura, ya que «es la única que está viendo el futuro de la Argentina, está planteando una nueva estatalidad».

