Distintos líderes políticos del mundo, como los presidentes de Cuba, Chile, Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela y México, condenaron el ataque de simpatizantes de Jair Bolsonaro a las sedes de los tres poderes federales del Brasil, registrada este domingo 8 de enero.
El mandatario brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, quien tomó posesión del cargo apenas el primer día del 2023, ordenó la intervención de las fuerzas federales en el Distrito Federal, entidad brasileña que alberga la capital, Brasilia, y donde sucedieron los hechos desestabilizadores.
«Reprobable y antidemocrático el intento golpista de los conservadores de Brasil, azuzados por la cúpula del poder oligárquico, sus voceros y fanáticos», opinó el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, «Lula no está solo, cuenta con el apoyo de las fuerzas progresistas de su país, de México, del continente americano y del mundo».
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, comparó los hechos con la violencia fascista que detonó la Guerra Civil española contra la segunda república y externó solidaridad a su par brasileño.
«El fascismo rompe y violenta el arte. Muera la inteligencia, gritaban en España, ahora lo hacen en la Latinoamérica que vota por el progresismo. Toda mi solidaridad a Lula y al pueblo de Brasil. El fascismo decide dar un golpe. Las derechas no han podido mantener el pacto de la no violencia», lamentó.
Además, llamó a una reunión urgente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para aplicar la carta democrática en la región y mantenerse como una institución relevante.
«Propusimos que se fortaleciera el sistema interamericano de derechos humanos aplicando las normas vigentes y ampliando la carta a los derechos de la mujer, ambientales y colectivos, pero la respuesta son golpes parlamentarios o golpes violentos de la extrema derecha», añadió Petro.
El mandatario de Argentina, Alberto Fernández, pidió recordar que la democracia obliga a respetar el mandato popular, además de repudiar los hechos violentos ocurridos en Brasil.
«Como presidente de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y del Mercosur (Mercado Común del Sur) pongo en alerta a los países miembros para que nos unamos en esta inaceptable reacción antidemocrática que intenta imponerse en Brasil», apuntó el presidente argentino.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, expresó un «rechazo categórico» a la violencia generada por los asaltantes al Palacio de Planalto, el Supremo Tribunal Federal y el Congreso Nacional, y calificó a los manifestantes de neofascistas simpatizantes de Bolsonaro.
El mandatario chileno, Gabriel Boric, calificó de «impresentables» los hechos y reiteró el respaldo de La Moneda a Lula da Silva, mientras que el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, consideró irrespetuosas y vandálicas las expresiones violentas registradas en Brasilia.
«Atentan contra el orden democrático y la seguridad ciudadana, expreso mi respaldo y el de mi Gobierno al régimen de Lula legalmente constituido», apuntó el dirigente ecuatoriano.
El presidente de Paraguay, Mario Abdo, dijo que atiende con preocupación el desenvolvimiento de los hechos. «El camino debe ser el respeto a las instituciones, a la democracia, a la libertad y la no violencia», añadió el mandatario del país suramericano, que comparte su frontera este con Brasil.
El mandatario de Uruguay también lamentó las acciones violentas ocurridas en Brasilia, que consideró un atentado contra la democracia y las instituciones.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se sumó a las voces de rechazo ante los hechos, que calificó de antidemocráticos y en busca de generar caos e irrespeto a la voluntad popular expresada en las urnas en octubre de 2022, cuando Lula ganó las elecciones.
«Negados a reconocer un triunfo de la alternativa, los bolsonaristas de Brasil son émulos de los trumpistas que asaltaron el Capitolio de Washington. No al golpe. Solidaridad total con Lula», apuntó.
El titular del Departamento de Estado estadounidense, Antony Blinken, se sumó a las voces de condena ante los hechos violentos registrados en la capital brasileña.
Los disturbios sucedidos en Brasil se dan apenas un mes después de que el Congreso de Perú depusiera al entonces presidente, Pedro Castillo, acusado de rebelión, y poco más de tres años después de que el entonces presidente de Bolivia, Evo Morales, renunciara al cargo bajo presión de las fuerzas armadas, en un hecho que fue calificado por distintos analistas como un golpe de Estado.
El secretario general de la ONU, António Guterres, también condenó los actos violentos perpetrados por partidarios del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) contra tres instalaciones gubernamentales de Brasil.
«Condeno el ataque de hoy [8 de enero] a las instituciones democráticas de Brasil. La voluntad del pueblo brasileño y las instituciones del país deben ser respetadas», tuiteó Guterres.
El primer ministro de la India, Narendra Modi, expresó fuerte preocupación por los disturbios en Brasil.
«Profundamente preocupado por las noticias de disturbios y vandalismo contra instituciones del Estado en Brasilia. Las tradiciones democráticas deben ser respetadas por todos. Extendemos todo nuestro apoyo a las autoridades brasileñas», publicó Modi en su cuenta de Twitter.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó la irrupción de manifestantes bolsonaristas en las sedes de los tres poderes en Brasilia.
«Condeno enérgicamente el asalto a la democracia en Brasil. Es una gran preocupación para todos nosotros, defensores de la democracia. Todo mi apoyo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue elegido de forma libre y justa», publicó Von der Leyen en su cuenta de Twitter.
El Gobierno de China expresó su respaldo al presidente de Brasil tras los actos de violencia protagonizados por los seguidores del exmandatario derechista Jair Bolsonaro.
«China sigue atentamente [los sucesos en Brasil] y condena con firmeza la toma violenta del Congreso Nacional que se produjo el 8 de enero», señaló el portavoz del Ministerio de Exteriores del país asiático, Wang Wenbin, en una comparecencia ante la prensa.
El diplomático recalcó que Brasil es un «socio estratégico de China» y las autoridades de Pekín apoyan las medidas de Lula da Silva para el retorno de la estabilidad y el restablecimiento del orden en el país. «Brasil, bajo el Gobierno del presidente Lula da Silva, conseguirá mantener la estabilidad y la armonía en la sociedad», apostilló.
Fuente: Sputnik Mundo

