Literatura

Horacio González, el compromiso y la honestidad intelectual de un nombre fundamental para la cultura argentina

Este martes falleció uno de los intelectuales más importantes de la Argentina. Fue sociólogo, ensayista, historiador, docente, también director de la Biblioteca Nacional «Mariano Moreno» entre 2005 y 2015.


A los 77 años, falleció este martes el sociólogo, narrador, escritor, docente, ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional, Horacio González.

Uno de los intelectuales más importantes de la Argentina y referente y fundador del espacio Carta Abierta, publicó novelas, aguafuertes y libros de ensayos. Entre sus obras, que suman más de una docena, se encuentran Paul Groussac: la lengua emigrada, Las hojas de la memoria. Un siglo y medio de periodismo obrero y social, Lengua del ultraje. De la generación del 37 a David Viñas, Genealogías. Violencia y trabajo en la historia argentina, La ética picaresca, Decorados, El filósofo cesante, Las multitudes argentinas, Restos Pampeanos y Filosofía de la conspiración.

En su memoria, el ministro de Cultura, Tristán Bauer, comparte unas palabras:
«Horacio es, para todos nosotros, un modelo de hombre.

Recuerdo las conversaciones que mantuvimos a lo largo del tiempo, su espíritu.

Cada encuentro era para mí un aprendizaje, un gracias a la vida como decía Violeta.

Cuando escuchábamos su voz era el pensamiento traducido en la palabra justa, la palabra precisa.

Cada vez que lo leíamos era la cabal comprensión de lo que percibíamos y sentíamos.

Con su entusiasmo intelectual unimos la Biblioteca con la Televisión Pública y creamos programas memorables.

Horacio, un imprescindible que quedará para siempre entre nosotros. Alguien que por y desde su humanidad nos invitaba a todos y a todas a continuar este camino que es de lucha, de compromiso y de solidaridad.

Como Ministro de Cultura de la Nación agradezco a quien fuera Director de nuestra Biblioteca Nacional y a quien desde ese lugar nos dejó un ejemplo de dignidad y amor a la Patria.

Horacio González parte físicamente este 22 de junio pero queda para siempre entre nosotros como un ejemplo, un ser entrañable que vamos a extrañar y que nos invita a seguir construyendo futuro desde la memoria, desde esa memoria que él transformó en palabra».

Horacio González, en el año 2013 fue distinguido con el título honorífico de Doctor Honoris Causa otorgado por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Fue director de la revista El ojo mocho, que habilitó reflexiones estéticas, políticas, éticas y filosóficas, inspiradas en el espíritu crítico y director del sello Fondo de Cultura Económica para Argentina desde marzo de 2019, González estaba a cargo del departamento de publicaciones de la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno” (BNMM).

Su gestión al frente de la BNMM permitó el desarrollo de políticas públicas con el foco en la promoción de la lectura y la formación de nuevos lectores, siempre con un profundo compromiso y una profunda vocación por acercar la cultura al público.

Participó de las cátedras nacionales en la década del 70 y constituyó una pieza clave en la construcción de una sociología argentina desde los ochenta.

Su escritura, sus clases y sus intervenciones públicas tenían el poder de transformar: traía la historia y la devolvía como mito; traía la cultura popular y la trataba como un tesoro donde siempre latía la posibilidad de redención.

Dejó una obra inmensa, un refugio y un desafío para aquella comunidad lectora que quiera seguir pensando su gran desvelo y pasión: la Argentina.

Juan Sasturain: «Esta fue y será para siempre La Biblioteca de Horacio»

Juan Sasturain, actual director de la Biblioteca Nacional, quiso recordar a Horacio González de la misma manera que lo hizo al terminar su gestión en 2015.

«En la Biblioteca se produjo uno de los fenómenos más ricos y poderosos de toda la gestión cultural durante estos años. El debate de ideas, nada menos. La producción de actividades, la publicación de libros, la democratización genuina y abierta en el uso de los bienes culturales disponibles. No voy a enumerar acá lo que se sabe, se ha visto, se ha usado y disfrutado de la Biblioteca Nacional, convertida en centro de actividad, difusión y discusión ejemplares, como nunca (sic) antes en toda su larga historia.

Esta fue y será para siempre La Biblioteca de Horacio. Como en el fútbol, le puso su impronta, su estilo, su sabiduría y su increíble capacidad de laburo.

Que hayamos tenido un Director de semejante envergadura intelectual, un todoterreno incansable que nunca le sacó el cuerpo / la palabra / la opinión / el análisis a ninguna cuestión o coyuntura o foro, ni se agachó obsecuente ni se cerró obstinado, es un lujo; que hayamos disfrutado (aunque sea de ojito y entre decenas similares) momentos excepcionales como fue su presentación de la poesía de Szpunberg, su crítica al profeta agorero y feriante bendecido Vargas Llosa, o la informal despedida en la explanada de su Biblioteca, es un placer que conservaremos siempre; que hayamos verificado con asombro que mientras ejercía su cargo se haya dado tiempo para producir una formidable cantidad de textos –de ensayos a novelas– siempre incisivos y estimulantes, es motivo de nuestra admiración y envidia para siempre. Pero lo que acaso resulta más admirable es que Horacio González ha sido un funcionario que funcionó (supo gestionar) sin ser funcional a ninguna otra cosa que a sus convicciones».

Ezequiel Grimson: «Tuvimos la suerte de ser tus contemporáneos»

Licenciado y Profesor en Artes por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ezequiel Grimson lo despidió desde sus redes sociales: «Tuvimos la suerte de ser tus contemporáneos. Vivimos con entusiasmo cada discusión, cada conversación, cada una de tus clases. Aprendimos con vos que la política falla si no permite la discusión libre de ideas. Aprendimos juntos a construir una Biblioteca Nacional que, nos enseñaste, sólo podía ser virtuosa si se permitía ser a la vez pública y sutil, abierta y atenta a todos los escritores, lectores, trabajadores, y a todas las corrientes estéticas y políticas de la historia. Ya extrañamos tu generosidad, tu ternura, tu disposición permanente a la necesidad del otro. Tu lucidez y tu compromiso. Tu humildad, y tus escritos urgentes. Los asados y los viajes. Nos quedan tus textos, tus libros, mil historias compartidas, y el amor infinito de Liliana Herrero. Hasta siempre Horacio!».

María Pía López: «Horacio González, hasta la victoria que este pueblo se merece»

Socióloga, ensayista, investigadora y docente, María Pía López también expresó su tristeza y así lo despidió: «En estos días pensamos en respirar, con él, a su alrededor. Como él respiró con nosotrxs, abriéndonos el aire posible para que nos inventemos unas vidas dignas de ser vividas. Él, que en las aulas, nos enseñó que había un modo de amar lo que hacíamos y de buscar justicia en cada acto de lectura y amistad en cada conversación. Él, que nos trató como iguales, nos hizo iguales, en cada palabra y cada escrito. Pensamos que debíamos respirar, conspirar, para que sus pulmones respiren. Fuimos miles en pequeñas fogatas en las que ardía el deseo de retenerlo entre nosotres. Miles respirando para que sus pulmones no dejarán de hacerlo. Un campo de alveólos colectivos, un deseo. Porque la vida de Horacio González no fue la de un individuo que trazó un surco solitario. Fue la del conspirador, la del conjurado, la del revolucionario, la del que no dejó un segundo de intentar construir una sociedad más vivible. Fue el intelectual más potente de estas tierras, el escritor de obras preciosas y el funcionario más osado que dirigió una institución pública. Lo suyo fue la imaginación política, capaz de abrir, sin cesar, posibilidades para todxs. ¿Cómo pensarlo en ausencia, a él que fue toda presencia? Entre sus últimos artículos, hay uno en la Tecla Eñe en el que dice que un modo de militar es llorar en silencio: llorar por las desdichas que acontecen y por el balbuceo de nuestras políticas para encararlas. No imagino este país sin la palabra de Horacio. Su falta no será algo que nos acontece a quienes compartíamos la conversación cotidiana, sino un aire que hacía a este país un poco más justo. Horacio González, hasta la victoria que este pueblo se merece».

El Presidente de la Nación, Alberto Fernández, y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, expresaron sus condolencias a través de la red social twitter:

Noticias relacionadas

Murió Horacio González, referente intelectual de la Argentina

Editora

«Las omisiones», el nuevo ciclo de la Biblioteca Nacional que rescata figuras destacadas de la literatura argentina

Editora

Tristán Bauer: «Quino quedará para siempre en la memoria de la cultura argentina»

Editora

Deja un comentario