Miles de personas se concentraron en las principales plazas de la isla para rendir tributo póstumo a los 32 soldados fallecidos en cumplimiento del deber en Venezuela. Durante el acto central en la Tribuna Antimperialista José Martí, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez destacó el coraje de estos hombres frente a la agresión externa y reafirmó la voluntad inquebrantable de la nación cubana.
Un tributo masivo en la Tribuna Antimperialista
El pueblo de La Habana se concentró desde temprano en la Tribuna Antimperialista José Martí para iniciar la Marcha del Pueblo Combatiente. Durante el acto central, el presidente Miguel Díaz-Canel pronunció un discurso cargado de emoción ante los familiares de los fallecidos. El mandatario subrayó que los 32 cubanos cayeron defendiendo no solo la soberanía de Venezuela, sino también la dignidad humana y la paz de América Latina.
Asimismo, las fuentes del diario Granma reportaron que las noticias de la agresión golpearon duramente a la nación cubana. De igual manera, Díaz-Canel ratificó que Cuba se mantiene fiel a sus principios de soberanía y no aceptará amenazas de ningún imperio. En consecuencia, la multitud reafirmó su unidad inquebrantable frente a las políticas de hostilidad externa.
Héroes que defendieron la soberanía hasta el final
Entre los caídos, las autoridades destacaron el valor del Primer Coronel Humberto Alfonso Roca Suárez, quien protegió a la pareja presidencial venezolana a costa de su vida. Además, mencionaron al Teniente Coronel Jorge Márquez, quien impactó un helicóptero enemigo a pesar de estar gravemente herido. Estos hombres resumen las cualidades de los héroes cubanos formados en la ética de Fidel y Raúl Castro.

Por otro lado, la Redacción Nacional de Granma informó que el ataque fue ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado 3 de enero de 2026. Según los testimonios recogidos en el sitio oficial del Partido Comunista de Cuba, los combatientes resistieron en condiciones de marcada desventaja frente a las fuerzas agresoras. Finalmente, sus restos regresaron a la patria para recibir los honores militares correspondientes.

Ceremonias de inhumación en todo el territorio nacional
El homenaje se extendió a todas las provincias del país, donde se realizaron ceremonias de inhumación en los panteones de los caídos. En la Necrópolis de Colón, en La Habana, descansan ahora los féretros de oficiales de alto rango como el primer coronel Lázaro Evangelio Rodríguez. Simultáneamente, en Santiago de Cuba, el pueblo acompañó el cortejo fúnebre de siete mártires hasta el cementerio de Santa Ifigenia.
De igual modo, el diario Juventud Rebelde destacó la masividad de las marchas en ciudades como Bayamo, Holguín y Pinar del Río. En estas localidades, las familias recibieron las banderas que cubrieron las urnas como símbolo de gratitud eterna. En conclusión, Cuba transformó su dolor en un juramento de fidelidad a la memoria de sus hijos.





