El Museo Histórico Sarmiento, ubicado en el barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires y dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación —a cargo de Leonardo Cifelli—, presentó la renovación integral de su emblemática sala bajo el título Nicolás Avellaneda. El político, el pensador, el orador. El objetivo es revalorizar la figura y el legado del expresidente argentino desde un abordaje historiográfico moderno e innovador.
Inaugurada originalmente en noviembre de 1938, pocos meses después de la apertura del museo, la histórica sala fue completamente reconfigurada a partir de enfoques historiográficos contemporáneos. La nueva propuesta museográfica busca recuperar aspectos menos difundidos de Avellaneda y poner en perspectiva su relevancia histórica, intelectual y política, muchas veces eclipsada por la enorme gravitación de Domingo Faustino Sarmiento, mentor y antecesor presidencial de Avellaneda.
La renovada Sala Avellaneda, inaugurada el pasado 5 de mayo, se organiza en torno a dos grandes núcleos temáticos. Por un lado, se destaca la trayectoria intelectual y política del expresidente, a través de piezas patrimoniales de enorme valor simbólico, como su biblioteca personal, sus libros y diversos bustos de escritores y pensadores que marcaron su formación. Por otro lado, la exposición aborda el estrecho vínculo político y personal entre Avellaneda y Sarmiento. Dos de las paredes de la sala reconstruyen decisiones de fuerte contenido simbólico impulsadas durante la presidencia de Avellaneda y protagonizadas por Sarmiento: la inauguración del parque 3 de Febrero, el 11 de noviembre de 1875, y la repatriación de los restos del general José de San Martín, realizada pocos meses antes del final de su mandato presidencial.
Así, desde perspectivas actuales, la sala propone una relectura de una personalidad clave para la consolidación institucional de la República Argentina, resaltando tanto su aporte político como su dimensión intelectual y cultural. “De cara a la llamada historiografía revisionista, Avellaneda quedó sumido —salvo por su posición más propensa al proteccionismo económico— dentro del conjunto de las figuras que se sucedieron en la construcción de una democracia liberal restringida”, señala Diego Barros, director del museo.
Barros también destaca el lugar central que ocupó la palabra en la vida del exmandatario: “Si la historia hizo silencios sobre el Avellaneda político, tal vez haya sido más ingrata con el Avellaneda de la palabra. Como para su antecesor y para gran parte de los hombres que dieron forma al país, la oratoria y la escritura ocuparon un lugar fundamental en su vida. Por eso, en esta nueva sala, la biblioteca de ébano con incrustaciones de nácar ocupa un lugar central, junto a los libros que moldearon e inspiraron a ese lector apasionado: textos de derecho romano, economía y literatura clásica”.
Finalmente, el director del museo concluye: “Esperamos que esta nueva sala contribuya a devolverle a Avellaneda parte del espacio que la historia pareció quitarle. También, que nos permita formular nuevas preguntas sobre objetos que forman parte de nuestro patrimonio desde hace décadas y que esas preguntas nos devuelvan nuevas y valiosas respuestas. Si eso ocurre, el museo habrá cumplido una de sus principales misiones”.
Fuente: Secretaría de Cultura




