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Caracterizan ascendencia genética de la población argentina

Se trata de un novedoso estudio masivo y a nivel federal. El trabajo identificó componentes genómicos de Latinoamérica, Europa y África en las muestras, algunos de los cuales no había sido descrito hasta el momento. Los resultados podrían utilizarse para incorporarse a la medicina de precisión.


Investigadores del Consorcio PoblAr lograron identificar de forma detallada componentes en la ancestría genética de la población argentina. Los resultados confirmaron variantes genéticas de Europa, África y Latinoamérica y, de este último grupo, se identificó un nuevo componente que hasta ahora no había sido descripto.

“Es un trabajo fundacional, es el primer paso para entender el componente de ancestría general. Nunca se había hecho un estudio a nivel genómico así, tan masivo y con tanto detalle”, aseguró a la Agencia CTyS-UNLaM el investigador Hernán Dopazo, integrante del estudio y de PoblAr, un biobanco de referencia nacional que se encarga de estudiar el patrimonio genético de las poblaciones.

El trabajo, publicado en la revista Plos One y en el que participaron 19 institutos y universidades, tomó muestras de 87 argentinos y argentinas de diferentes provincias, como Buenos Aires, Jujuy, Misiones, Córdoba, Chubut y San Luis, entre otras, que fueron cotejadas con alrededor de 800 mil variantes genéticas. El estudio comprobó ciertas informaciones preexistentes y arrojó nuevos resultados, a partir del análisis con tecnologías genómicas.

“Una de las grandes incógnitas era poder diferenciar los grupos latinoamericanos que no estaban bien caracterizados en Argentina, al menos con biomarcadores genéticos”, explicó Dopazo, doctor en Ciencias Biológicas e investigador independiente del CONICET.

En este grupo, los investigadores confirmaron un componente de los Andes del centro, de la zona del Perú; otro proveniente de zonas más tropicales o subtropicales, posiblemente originario de Colombia; y un tercero de carácter chileno-patagónico, que habrían ingresado por el sur del país.

“Además de estos tres, también pudimos encontrar un cuarto componente que nadie había descrito y que estaría en la zona de Cuyo, lindando con San Luis y con algunas regiones de Chile. Es un tipo de resultado que podes obtener porque el nivel de ‘granulación’ y de análisis es muy fino”, aseveró el científico.

El trabajo también confirma componentes de origen europeo a partir de las diferentes migraciones -especialmente de la zona sur, cercana al Mediterráneo, pero también de países del norte, hallados en Misiones- y de origen africano.

“Los estudios anteriores indican que el genoma africano se introdujo en la región a partir del mercado de esclavos. Se pensaba que los componentes genómicos presentes en Argentina venían del oeste africano, de países como Angola, pero con este estudio confirmamos también genomas provenientes del este. En particular, hay pequeñas trazas de una etnia africana, los bosquimanos”, aseguró Dopazo.

El científico también explicó que al grupo de investigación le llegaron más de 200 muestras, pero sólo se seleccionaron las 87 que se sabían que eran de nativos americanos. ¿Cómo se sabía esto? A partir de dos conceptos claves: el ADN mitocondrial –presente en la mitocondria, un órgano de la célula encargado de producir energía- y el cromosoma Y, en el caso de los varones.

El ADN mitocondrial es distinto al ADN del núcleo de la célula. Es pequeño y circular y sólo se hereda de la madre. “Además contener los 23 cromosomas del lado materno, el ovocito también tiene ADN mitocondrial, que se transmite siempre a través del linaje de mujeres: abuelas, madres e hijas. Se ha mapeado en el mundo este ADN sobre cómo es en cada continente, qué mutaciones aparecen. Así nos aseguramos de que las muestras tengan algo de ese ADN mitocondrial latinoamericano”, amplió.

Un punto de inicio para prevenir

Para Dopazo, este tipo de estudios son claves para desarrollar políticas públicas de salud que apunten investigación biomédica y a la medicina de precisión. “A partir de estas y otras investigaciones, se podría estratificar las diferentes zonas del país de acuerdo a los mayores riesgos que tenga cada población de enfermedades como diabetes o cardiopatías, por ejemplo, y así desarrollar políticas de control y prevención”, remarcó el investigador.

Dopazo aclaró, sin embargo, que son necesarios más estudios y muestras, para avanzar en proyectos de mayor alcance y profundidad. “Para poder comprender y analizar mejor los componentes latinoamericanos, incluso el cuarto que describimos, necesitamos genomas más completos, e ir a lugares donde no muestreamos y donde hay focos específicos de ancestría que aún no hemos analizado”, señaló.

El investigador indicó, además, la importancia de este tipo de trabajos para erradicar el estereotipo de que la población argentina “desciende de los barcos” y que es únicamente europea. “Es una imagen que se quiere instalar desde los tiempos de Mitre, Sarmiento y Avellaneda. Claramente, el genoma de las personas que viven en diferentes regiones del país son diversas y muy complejas”, consideró.

Fuente: Agencia CTyS-UNLaM

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