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El seleccionado femenino de básquet adaptado logró reunir fondos y jugará el repechaje mundialista en España

Con la colecta que realizaron para juntar fondos para poder viajar a España a representar a Argentina, conmovieron las redes sociales

Sin dinero para inscribirse en el repechaje mundialista de básquet adaptado, a Las Lobas, el seleccionado femenino de básquet en sillas de ruedas, se les ocurrió grabar un video y subirlo a las redes sociales para recaudar fondos. Se hicieron virales y lograron reunir los fondos. Desde hace doce años representan al país. Una historia de constancia, trabajo y pasión.

La selección argentina de básquet femenino en sillas de ruedas logró reunir el dinero para inscribirse en el repechaje mundialista que se hará en Madrid, España, del 8 al 11 de junio. Con una campaña organizada por ellas, desde las redes sociales pudieron juntar los 25 millones de pesos para que las 10 jugadoras del equipo quedaran anotadas.

Si bien la Secretaría de Deportes de la Nación les pagaba los pasajes, el seleccionado debía costear los 20 mil dólares que la Federación Internacional de Básquet en Sillas de Ruedas (IWBF) les cobraba para competir. Ante la falta de respaldo económico, Las Lobas se propusieron lanzar a finales de enero una colecta que las hiciera virales y en la que todos pudieran participar a través de un alias asociado a una billetera virtual.

“Estamos muy felices, emocionadas y eternamente agradecidas porque la gente se recopó colaborando y difundiendo. Subimos fotos y videos; la última publicación, tuvo cerca de un millón de reproducciones”, aseguraba Mariana Redi, una de las jugadoras del equipo que tiene a cargo @laslobasbasquet, la cuenta con más de ocho mil quinientos seguidores y la de Facebook con tres mil doscientos.

Mientras el conjunto albiceleste, bicampeón sudamericano 2023 y 2024, sigue entrenando porque en Madrid tendrá que medirse con las selecciones de España, Francia, Alemania, Australia, Tailandia, Colombia, entre otras, y lograr quedar dentro de las cuatro mejores para llegar al mundial de Ottawa, Canadá, en septiembre próximo. “Estamos afianzando conceptos tácticos y técnicos porque siempre hay detalles para corregir y somos respetuosos de cada rival. Sé que el equipo está para más, no solo en el repechaje, sino para la Copa del Mundo. A las chicas les tengo mucha fe”, sostuvo su entrenador Carlos Cardarelli.

Las Lobas saben lo que significa estar en una Copa del Mundo porque su debut fue en 2018, cuando en Hamburgo, Alemania, lograron el puesto doce. Aunque en la Copa América del año pasado, en Colombia, no pudieron quedar entre las selecciones con pase directo al mundial, la próxima instancia en suelo español las mantiene ansiosas. “Para las que estamos desde hace tiempo es muy importante este torneo, por más que hayamos representado al país en otras ocasiones”, agregó Fernanda Pallares, la tucumana que hace catorce años juega esta disciplina.

El seleccionado de básquet adaptado en Argentina tiene sus comienzos hace más de seis décadas. Pero la incorporación de las mujeres llegó recién en los años noventa, cuando los equipos comenzaron a ser mixtos. “Al principio costó su incorporación porque era muy masculino, pero a medida que la participación de ellas mejoró el nivel de los clubes, todos quisieron sumar una o dos jugadoras. Las chicas tienen garra, actitud, disciplina, compromiso y pasión”, describió su entrenador.

Así, la Liga Nacional de Básquet en Silla de Ruedas sirvió de semillero para crear la selección femenina. En 2014, cuando Cardarelli y su par Manuel Cairo empezaron a entrenar a las primeras dieciséis jugadoras, tenían un doble objetivo: que participaran en torneos paralímpicos, mundiales y sudamericanos y que el deporte pudiera desarrollarse. Con la mayoría de estos desafíos cumplidos, hoy son cuarenta basquetbolistas distribuidas en todo el país, que forman parte del conjunto mayor y del juvenil.

Cuando fueron convocadas para la selección, tuvieron que adaptarse a los entrenamientos y a las concentraciones porque tenían que redoblar los esfuerzos hasta comprender la táctica y el concepto de juego. El trabajo constante le dio continuidad al proyecto y, al salir a las provincias, visibilidad al deporte adaptado.

Sin embargo, al equipo le faltaba identidad, entonces al cuerpo técnico se le ocurrió que ellas buscaran un nombre que las representara. Elegir Las Lobas entre todos los propuestos sirvió para unir el concepto de manada con el del grupo. “El básquet me ayudó a abrirme y a amarme, porque en la adolescencia la pasé mal con la discapacidad. Acá tiramos para el mismo lado. Todas para una y una para todas, si no, fijate cómo nos juntamos para resolver lo del repechaje”, dijo Pallares, una de las pioneras en el seleccionado femenino.

“Sobre todo, ellas son deportistas, no personas con discapacidad. Entrenan y se cuidan en las comidas como si compitieran en cualquier disciplina convencional; por supuesto que como cuerpo técnico entendemos las particularidades, pero si nosotros les transmitimos confianza, el equipo nos sigue”, aclaró Cardarelli.

Básquet adaptado

Para el juego, el básquet adaptado tiene casi las mismas reglas que el tradicional: cancha, aro, puntuación y duración del partido. En su desplazamiento, pueden dar dos impulsos a la rueda y recién hacer picar la pelota, como los jugadores comunes lo hacen caminando. Sin embargo, tienen un sistema de clasificación especial según su nivel de movilidad que va de 1.0 a 4.5 puntos y que no debe superar los catorce en cada equipo. Coinciden en que son cinco jugadores por plantel, que se desplazan por toda la cancha con las sillas de ruedas especialmente diseñadas para este deporte.

“Las sillas son individuales, son como las zapatillas porque tienen que ser a medida y adaptadas para este tipo de competencia, por eso son costosas. En nuestro país van desde los 25 a los 44 millones de pesos. Nosotros aprovechamos cuando la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) recibió una partida para las disciplinas paralímpicas hace tres años y logramos equipar al 90% del plantel”, explicó Cardarelli.

En cuanto al desarrollo del deporte, las juveniles están asegurando el recambio generacional. En el mundial de 2019 llegaron al cuarto puesto y en los Parapanamericanos lograron medalla de oro, plata y bronce; a nivel nacional también ganaron torneos. Son treinta las que están en formación, y por su desempeño, algunas de ellas forman parte de la selección mayor.

La mayoría de “Las Lobitas” no reciben ayuda económica de parte del Estado; por eso sus familias y las becadas del equipo nacional aportan para su evolución deportiva. “Sabemos lo que queremos y hacia dónde nos propusimos llegar. Todo el staff apunta a lo mismo”, enfatizó el entrenador.

De cara al repechaje, el seleccionado femenino nacional de básquet sobre sillas de ruedas quedó dentro del grupo B, igual que España, Francia y Tailandia, mientras que el A reúne a los demás países que también buscan ganar. “Codearnos con estas selecciones es muy importante para nosotras, representar al país y ponernos la camiseta es un orgullo. Me emociono de solo pensarlo, pero además le estamos poniendo todas las pilas al entrenamiento”, decía Liz Paré, la basquetbolista oriunda de Misiones.

“Ya me visualizo estando dentro de las cuatro selecciones que van a la Copa del Mundo y con la medalla colgada”, expresó emocionada Redi. Desde sus redes sociales, Las Lobas aclararon que todo el dinero sobrante de la inscripción al clasificatorio español irá para pagar su participación en el mundial que se hará del 9 al 19 de septiembre.

Fuente: Página 12

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