La información, originalmente publicada por el medio teleSUR basada en datos de la UNESCO, pone de manifiesto una crisis de prioridades financieras que afecta la estabilidad de los países en desarrollo. Según el reporte, un total de 113 naciones priorizaron en 2025 el cumplimiento de sus obligaciones crediticias por sobre el derecho a la enseñanza de sus poblaciones. Ante este escenario, Min Jeong Kim, directora de la división de educación de la UNESCO, advierte que los enfoques vigentes «mantienen a los países atrapados en un ciclo de austeridad, falta de inversión y desarrollo estancado».
El déficit del financiamiento internacional
Un canje de deuda por educación permite a un gobierno convertir parte de su deuda externa en inversión específica en #educación.
Para ayudar a los países a poner en marcha este mecanismo y promover la financiación sostenible de la educación, la UNESCO lanza un nuevo paquete de… pic.twitter.com/leJsh9AOgo
— UNESCO en español 🏛️#Educación #Ciencia #Cultura (@UNESCO_es) July 10, 2026
El panorama financiero se torna aún más sombrío ante la proyección de una caída del 30% en la ayuda internacional para el rubro educativo hacia el año 2027. Actualmente, las naciones de ingresos bajos y medios-bajos enfrentan una brecha de financiación anual que asciende a los 97.000 millones de dólares. Kim señala que esta coyuntura crítica «debilita las posibilidades de crecimiento económico» al tiempo que erosiona la recaudación interna de los Estados afectados.
Desigualdad territorial y casos críticos
La presión de la deuda no se distribuye de manera uniforme, ensañándose con regiones históricamente vulnerabilizadas como el África subsahariana, donde los Gobiernos destinan, en promedio, 3,6 veces más capital al pago de intereses que a sus escuelas. El informe destaca situaciones extremas, como el caso de Sri Lanka, donde el gasto en deuda supera por 16 veces al presupuesto educativo. Esta dinámica, según la funcionaria de la UNESCO, «disminuye a largo plazo la propia capacidad de las naciones para solventar sus deudas futuras».
La urgencia de reformas estructurales
En el terreno, esta disparidad presupuestaria se traduce en instituciones desabastecidas y docentes que no logran percibir sus salarios. Frente a esto, analistas y la propia UNESCO urgen a implementar mecanismos como el canje de deuda por inversión específica en educación para blindar los servicios públicos. La meta es romper con los esquemas temporales y evitar que los acreedores privados bloqueen los procesos de condonación, ya que, en palabras de Kim, los modelos actuales solo logran que la crisis se perpetúe al «erosionar la recaudación interna» y el potencial humano de cada nación.

