El colapso del Sistema Eléctrico Nacional
Cuba registró este sábado una «desconexión total» de su Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a las 18:32 hora local, según reportó el portal de noticias RT en una nota publicada el 22 de marzo de 2026. El Ministerio de Energía y Minas de la isla comunicó que tras el incidente «ya comienzan a implementarse los protocolos para el restablecimiento», una medida que busca estabilizar la red tras una semana de extrema inestabilidad.
El efecto cascada y la obsolescencia técnica
La causa técnica de este nuevo apagón masivo se originó en la salida imprevista de la unidad 6 de la Central Termoeléctrica Nuevitas, uno de los pilares de la generación eléctrica en el país. De acuerdo con la información brindada por el operador del sistema, tras la salida de esta unidad «ocurre un efecto de cascada en las máquinas que estaban en línea», lo que terminó por arrastrar a todo el entramado de distribución nacional. Esta situación ha obligado a las autoridades a priorizar el suministro a través de «micro sistemas» para sostener el funcionamiento de «hospitales, acueductos y otros centros vitales».
Un escenario de asfixia económica y política
Este evento representa la segunda caída total del SEN en apenas siete días, repitiendo el escenario vivido el pasado lunes 16 de marzo. Para el gobierno cubano, la recurrencia de estas fallas no es un hecho aislado, sino que está «agudizada por la falta de combustible producto del cerco energético» que impone Estados Unidos, según declaró Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Morales Ojeda insistió en que, a pesar de las dificultades, el país confía en la «capacidad de sus trabajadores eléctricos para superar la situación».
La escalada de tensiones con Washington
El contexto político regional agrava la situación interna, especialmente tras la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado 29 de enero, que declara a Cuba como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad de EE.UU.. Esta medida incluye la imposición de aranceles a países que vendan petróleo a la isla, una acción que el gobierno cubano ha calificado como una «naturaleza fascista, criminal y genocida» de la actual administración norteamericana. Con el sistema operando al límite y un mercado de combustibles bloqueado, la estabilidad social y territorial de la isla enfrenta uno de sus desafíos más críticos en décadas.

