El empresario Mario Rovella solicitó la nulidad de su declaración como imputado colaborador tras afirmar que su voluntad fue «doblegada» bajo amenaza. El planteo reaviva las críticas contra la instrucción de la causa y la falta de pruebas sólidas en el proceso contra Cristina Kirchner.
El Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) retomó esta semana las audiencias del juicio por los denominados «Cuadernos de las Coimas», en una jornada marcada por un pedido que golpea la línea de flotación del expediente. Mario Rovella, titular de la constructora Rovella Carranza S.A., reclamó mediante su defensa técnica que se deje sin efecto su testimonio como arrepentido, alegando haber sido víctima de coacciones sistemáticas durante la etapa de instrucción.
Este nuevo episodio procesal refuerza la tesis del lawfare y la persecución política que denuncian los principales acusados, con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner a la cabeza. De acuerdo con lo publicado por el sitio La Gaceta Digital, Rovella ofreció además una reparación económica de medio millón de dólares para extinguir la acción penal, mientras el tribunal analiza si el mecanismo utilizado para obtener su confesión fue compatible con el Estado de Derecho.
Testimonio bajo «coacción» y voluntad doblegada
A través de su abogado defensor, Pablo Medrano, el empresario sostuvo que su declaración original fue realizada bajo «coacción» y que su voluntad se vio condicionada ante la posibilidad de quedar detenido de manera preventiva. La defensa fue categórica al plantear que el testimonio se obtuvo mediante «un mecanismo incompatible con el Estado de Derecho», el cual se habría aplicado de forma sistemática durante la instrucción del caso para forzar arrepentimientos.
Por consiguiente, el pedido de nulidad abre una puerta peligrosa para la validez de todo el esquema probatorio. Según consignó el medio Data Política y Económica, el planteo de Rovella se suma al de otros empresarios como Carlos Wagner, quien también denunció haber sido «quebrado» para declarar. Estas revelaciones exponen un sistema de «premios y castigos» donde la libertad de los imputados dependía de la entrega de relatos judicialmente útiles para la acusación fiscal.
Un expediente sin pruebas y el origen de las copias
Asimismo, la legitimidad de la causa continúa bajo fuego debido a su controvertido origen. El abogado de la exmandataria, Carlos Beraldi, reiteró sus críticas al uso de la figura del arrepentido y denunció un presunto «forum shopping» en el sorteo de la causa, apuntando directamente contra el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli. En este sentido, las defensas remarcan que la investigación se apoyó en cuadernos cuya existencia original nunca fue acreditada fehacientemente.
Por otro lado, la «prueba madre» del caso —los anotadores de Oscar Centeno— arrastra sospechas de adulteración y tachaduras. Informes periciales mencionados por fuentes periodísticas sugieren que partes de los manuscritos no pertenecen al chofer o fueron intervenidas por terceros. Este escenario de irregularidades alimenta la visión de que el proceso no buscó la verdad, sino la construcción de una imputación funcional a intereses políticos para perseguir al peronismo.

