El silencio como estrategia: la ruptura de Carlos Ortega con el discurso de la CGT
La reciente movilización de la Confederación General del Trabajo (CGT) dejó al descubierto grietas discursivas que trascienden la unidad de acción frente al gobierno nacional. En declaraciones brindadas al periodista Roberto Caballero en Somos Radio AM 530, el secretario general del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Seguridad Social (SECAFI), Carlos Ortega, expresó su malestar por la falta de reconocimiento a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner durante el acto sindical. Ortega, quien participó desde el palco oficial, aseguró que «lo que me indignó fue que no se haya hecho ni una pequeña mención ni para Néstor ni para Cristina», señalando una omisión deliberada por parte del triunvirato de mando.
La «amnesia» de la dirigencia y el eje del Papa Francisco
Para el titular de SECAFI, la construcción del relato desde el estrado buscó saltar una década de historia política argentina para refugiarse en figuras de consenso eclesiástico o histórico. Ortega criticó que la oratoria de los tres secretarios generales se limitara a mencionar al «Papa Francisco, Perón y Evita, y se quedaba ahí, como si no hubieran existido 12 años de transformación en Argentina». Esta actitud, analizada desde una perspectiva crítica, sugiere un intento de la cúpula sindical por evitar identificaciones políticas que hoy resultan conflictivas en la negociación con el poder central, a pesar de haber movilizado una columna de casi 500 trabajadores de ANSES bajo la premisa de la resistencia política,.
El fenómeno de la «deskirchnerización» y el rol del círculo rojo
La lectura de Ortega no se agota en una cuestión de formas, sino que apunta a una maniobra política de mayor alcance que involucra a sectores del establishment. Según el dirigente, existe una tendencia actual similar a los procesos de desmalvinización, señalando que «hoy creo que quieren deskirchnerizar la política», en referencia a una supuesta estrategia del «círculo rojo» y sus aliados para desplazar a Cristina Kirchner como eje de la resistencia. Bajo esta lógica, la omisión no sería exclusiva de la CGT, sino que se habría replicado en otros encuentros peronistas, como el realizado en Parque Norte, donde Ortega denunció que la dirigencia parece haber sido afectada por un ataque de «amnesia» colectiva respecto al rol de la exmandataria.
Cañuelas: un contrapunto político con Máximo Kirchner
Frente al escenario de la calle Azopardo, Ortega posicionó como contracara el acto realizado en Cañuelas para la inauguración de un centro recreativo, donde el anfitrión fue el propio Máximo Kirchner. En ese contexto, el dirigente de SECAFI reivindicó la necesidad de dar una pelea simbólica y política por el legado de los años de moratorias previsionales y planes como el Procrear. Al respecto, destacó la intervención del hijo de la expresidenta, afirmando que «me llevé el mayor de los regalos que fue una exposición extraordinaria de parte de él de lo que representa la política». Ortega concluyó su intervención advirtiendo que la disputa por el sentido dentro del movimiento obrero continuará, ya que «no nos vamos a callar nunca en esto» en defensa de lo que considera una proscripción política contra Cristina Kirchner,.

