En una reciente entrevista concedida al programa Caballero de Día por la señal Somos Radio AM 530, el dirigente agrario y escritor Pedro Peretti trazó un diagnóstico severo sobre la actualidad política y económica de la Argentina. Para el referente chacarero, el país atraviesa una «catombe social» que no puede medirse a través de variables macroeconómicas, sino por la realidad de un millón y medio de niños que se van a dormir sin comer.
El hambre como medida de la crisis
Peretti cuestionó el sentido común instalado por ciertos sectores mediáticos que priorizan el debate sobre el déficit fiscal por encima de las necesidades básicas de la población. Según el dirigente, el éxito de un país debe determinarse por la capacidad de su gente para alimentarse, vestirse y educarse, y no por sus indicadores financieros.
En ese sentido, señaló una contradicción estructural: en el año 2022, Argentina alcanzó un récord histórico de exportaciones cercano a los 100.000 millones de dólares, pero simultáneamente se registraron un millón de nuevos pobres. Esta disparidad, según su visión, demuestra que el volumen de exportaciones por sí solo no resuelve los problemas de fondo si no existe una redistribución y un enfoque en el mercado interno.
El «Partido Judicial» y la democracia capturada
El análisis de Peretti no se limitó a lo económico; denunció una interrupción de la normalidad democrática a través de lo que denominó el «golpe de Estado del Partido Judicial». Para el entrevistado, este proceso comenzó con la cooptación del Consejo de la Magistratura, utilizado como una herramienta para colocar jueces en lugares estratégicos y confirmar condenas políticas.
Peretti vinculó la persecución judicial a Cristina Fernández de Kirchner con una estrategia histórica para disciplinar a los líderes que enfrentan a los poderes fácticos. «La prisión de Cristina no es un problema del kirchnerismo, es un problema de la democracia argentina«, afirmó, comparando el accionar judicial actual con los cuartelazos militares de décadas pasadas. Asimismo, mencionó la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) como otro ejemplo de este «disciplinamiento» a través del sistema judicial.
La necesidad de un nuevo modelo agrario
Como especialista en temas rurales, Peretti advirtió sobre la «reprimarización» de la economía argentina. Criticó que se festejen exportaciones de granos sin procesar, como la semilla de girasol, que no generan valor agregado ni empleo genuino.
Para revertir esta situación, propuso retomar la bandera de la función social de la tierra, concepto presente en la Constitución de 1949. Según el dirigente, es imperativo discutir un modelo de «chacra mixta» que priorice el precio de los alimentos para el consumo interno y frene la extranjerización del territorio. «Lo que es bueno para las grandes cerealeras como Cargill o Dreyfus, es malo para la Argentina», sentenció de forma tajante.
Finalmente, Peretti llamó a la unidad del campo nacional y popular bajo un programa claro que incluya la defensa de la soberanía y el cese de la persecución política, considerando la libertad de los dirigentes perseguidos como un «imperativo moral».

