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Con represión y por un voto: El Senado aprobó con modificaciones la Ley Bases y ahora regresa a Diputados

El Gobierno de Milei tuvo que ceder en cientos de artículos para conseguir el apoyo opositor. En una jornada con denuncias de cambio de votos por cargos y represión a los manifestantes en las afueras del Congreso, los libertarios lograron la aprobación en general de la ley Bases en el Senado, aunque con modificaciones en el RIGI, las privatizaciones y la continuidad de la moratoria previsional. La norma regresa a Diputados para su aprobación definitiva. El voto del entrerriano Edgardo Kueider fue clave para la victoria del mileísmo.

A seis meses de haber asumido y tras múltiples concesiones, Javier Milei consiguió la aprobación en la Cámara de Senadores de su proyecto de Ley Bases, una versión mutilada del marco legal con el que pretende desregular la economía, desguazar el Estado y asumir facultades legislativas.

El voto de los senadores arrojó un empate 36 a 36, que definió la vicepresidenta Victoria Villarruel a favor del Gobierno. Fue el cierre de una jornada marcada por las protestas sociales contra la ley y por la represión policial ordenada por la administración ultraderechista en los alrededores del Congreso, con heridos y detenidos, gases, balas de goma y autos incendiados.

En rigor, para convertirse en ley el proyecto de Milei debe volver a ser tratado en la Cámara de Diputados, dado que se introdujeron cambios en la media sanción aprobada allí en abril.

CÓMO FUE LA VOTACIÓN

El martes los dos senadores de Santa Cruz habían hecho tambalear la sesión y hubo peligro de que el oficialismo no tenga quórum. Sin embargo, el presidente de la UCR y el único senador que había presentado un dictamen propio, Martín Lousteau, terminó por garantizar el quórum. Al tomar la palabra, el radical anunció que iba a votar en contra y advirtió que el proyecto tiene “más vicios que virtudes” y finalizó: “Ni máquina de impedir, ni seguidismo bobo”.

El interbloque de Unión por la Patria (UxP) aportó 33 votos en contra. A ellos se sumaron los dos senadores de Santa Cruz: José María Carambia y Natalia Gadano y también el presidente de la UCR, Martín Lousteau.La santacruceña cometió un error al votar y apareció apoyando el proyecto. A viva voz pidió el cambio del sentido de su voto. Se lo concedieron.

En tanto, los 36 positivos se alcanzaron con los 7 de La Libertad Avanza, 6 del PRO, 12 de la UCR y 11 de distintos bloques provinciales. Como indica el reglamento, los senadores volvieron a votar y como la paridad se mantenía, llegó el turno de Villarruel que desempató en favor del gobierno.

LOS SENADORES PERONISTAS QUE VOTARON A FAVOR

Se trata del entrerriano Eduardo Kueider y el correntino Carlos “Camau” Espínola, integrantes del bloque díscolo de Unidad Federal, que ingresaron al Senado por el voto popular del peronismo, pero con una historia de idas y vueltas tejiendo acuerdos personales. 

“Hay dos senadores que entraron por la boleta de Unión por la Patria al Senado que sin lugar a dudas si votan a favor de la ley bases van a ser traidores no solo a la elección, si no al mandato popular que tienen”, les reclamó en la tarde del miércoles la diputada de Unión por la Patria, Cecilia Moreau, para recordarles la boleta con la que fueron elegidos. Espínola en las legislativas de 2021 y Kueider en las de 2019.

Kueider fue protagonista del primer paso necesario del Gobierno para avanzar en la Ley Bases, el dictamen conseguido en la noche del 29 de mayo; en medio de un cuarto intermedio de las comisiones y con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, llegando a negociar cara a cara. El entrerriano se mostró dialoguista desde el principio del debate en comisiones, pero esperó a última hora para no ser quien le diera al oficialismo la firma final.

¿Cuál era la carta de negociación de Kueider con el Gobierno? El rumor que corría por los pasillos y en las crónicas legislativas se confirmó este miércoles de votación. El presidente Javier Milei emitió, con fecha de ayer y vía de DNU, un decreto que crea tres nuevos puestos Comisión Técnica Mixta de la represa Salto Grande y, según reveló el medio LPO, el acuerdo es que se lo repartan entre Kueider y el gobernador Rogelio Frigerio (PRO) para tomar el control de la represa.

Este es un viejo reclamo de los entrerrianos que pese a tener la represa en territorio propio, no tienen beneficios por la energía producida que es distribuida a todo el país y, en particular, con subsidios más altos en el AMBA. El esquema de subsidios a las tarifas eléctricas había sido el motivo del senador entrerriano para dar el portazo y romper con el Frente de Todos en febrero de 2023.

El presidente del bloque de Unidad Federal es el correntino “Camau” Espínola, quien tampoco tiene un gobernador provincial al que responder. La provincia del litoral está en manos del radical Gustavo Valdés. Pero sí tiene una historia política ligada al peronismo e incluso al kirchnerismo, a pesar de su alejamiento actual.

El correntino y medallista olímpico en Yachting debutó en la política como intendente de la Ciudad de Corrientes, entre 2009 y 2013; desde donde saltó al gobierno nacional, cuando fue Secretario de Deportes en el cierre del segundo mandato de Cristina Kirchner, entre febrero de 2014 y diciembre de 2015. Desde entonces, saltó al Senado y ocupaba una banca por Corrientes, que renovó en las legislativas de 2021 con el sello del Frente de Todos.

EL POLÉMICO VOTO DE SENADORA NEUQUINA

La senadora Lucila Crexell fue denunciada por el delito de “cohecho”, tras que se conociera que aceptó un cargo como representante argentina en la Unesco en la previa a la votación de la Ley Bases en el Senado, ley que votará a favor.

El cambio de Crexell hacia el oficialismo es todavía más llamativo si se tiene en cuenta que la senadora había votado en contra del MegaDNU. No obstante, no es la primera vez en su trayectoria política que Crexell cambia de pieles. Descendiente de las familias fundadoras del Movimiento Popular Neuquino, lo abandonó para cobijarse en Juntos por el Cambio, al cual también abandonó cuando el sol brillaba en otra vereda.

Su paso por la Embajada de la Unesco será uno más en una carrera donde no teme saltar de un espacio al otro, según convenga.

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