Espectáculo

Alfredo Alcón: Una vida dedicada a la actuación

Claudia Lapacó y Laura Novoa lo recuerdan a seis años de su partida.

Un 11 de abril de 2014 murió el recordado actor Alfredo Alcón, considerado el máximo exponente del teatro clásico en nuestro país. Una figura única que, en sus últimos años, mostró también una veta de comediante increíble.

Alcón nació en Ciudadela, provincia de Buenos Aires, un 3 de marzo de 1930 bajo el nombre de Alfredo Félix Alcón Riesco. Abandonó sus estudios secundarios en un colegio industrial para anotarse, a los 14, en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Actuó en cincuenta películas, más de cuarenta obras de teatro y varias telenovelas.

Sus colegas actores coinciden en describirlo como una persona humilde, generosa, de muy buen humor, que amaba profundamente su profesión.

La actriz Claudia Lapacó protagonizó junto a él la obra «Filosofía de Vida». Así lo recuerda:

«Para mí fue maravilloso poder tener a Alfredo Alcón de compañero en «Filosofía de vida», una obra de Juan Villoro que hicimos con Rodolfo Bebán. Fue su anteúltima obra. Nunca había compartido trabajo con él, sí había tenido el placer de compartir reuniones en casas de amigos.

«FILOSOFÍA DE VIDA»

Nuestro director tenía la costumbre de solo poner dos páginas por día y citar a los actores que intervinieran en esas dos páginas. Las primeras 16 páginas del libreto eran para Alfredo y para mí. Fue maravilloso encontrarme más de una semana sola con él y con nuestro director.

Un hombre absolutamente encantador, agradable, generoso, con mucho humor, que hacía reír y se se reía de sí mismo. Todo lo que contaba era maravilloso. Le gustaba contar anécdotas.

Era el primero en llegar al teatro y el último en irse. Nunca parecía apurado para irse del teatro. Indudablemente era su lugar, el espacio donde se sentía realmente realizado, donde podía entregar todo lo que tenía para dar, su arte. No hablaba de quien era él ni se sentía importante, era muy humilde. Adoraba a la gente joven, a los actores jóvenes, les daba un lugar muy importante.

Siempre pienso que si Alfredo hubiese vivido más tiempo, por ahi me hubiese invitado otra vez a trabajar con él; esa fue la ilusión que me quedó».

Laura Novoa lo rememora destacando la importancia que fue para ella que Alcón tuviera que ver con los inicios de su carrera como actriz, resaltando su generosidad hacia los actores jóvenes:

«A Alfredo lo conocí de muy pequeña, a través de mi papá, Pepe Novoa. Después tuve la suerte que viniera a verme en una obra de teatro que se llamaba «Los chicos quieren entrar». Alfredo iba a ver mucho teatro independiente. Su generosidad fue tal que le contó a Kive Staiff, en ese momento director del Teatro Gral San Martín, para que fuera a verme. Kive Staiff me vio y me convocó para ser parte del elenco de «La Celestina», dirigida por Osvaldo Bonnet.

Era muy generoso con los actores, le gustaba buscar actores entre los teatros más independientes.

A Alfredo le encantaba contar anécdotas. Contaba anécdotas extraordinarias y muy graciosas. Odiaba que le digan que era un maestro, era muy humilde, agradecido y afectuoso».

La película «Cohen vs. Rosi» (1998) fue importante en la carrera de Alfredo Alcón y en el acercamiento con el público. Pasó de ser un actor de teatro clásico a acercarse a lo más popular.

Laura Novoa compartió set con él y así lo recuerda:

«Me pareció extraordinario que llamaran a Alfredo para hacer «Cohen vs. Rosi». La pregunta era si Alfredo haría de mujer o no, era algo impensado. Efectivamente lo hizo. «Cohen vs. Rosi» fue una vuelta muy fuerte en esta etapa de la vida de Alfredo. El comparaba a Adrián Suar con Leopoldo Torre Nilson en el inicio de su carrera. Estaba muy agradecido.

«COHEN VS. ROSI»

Alfredo era un gran actor, tenía un manejo de la comprensión del texto como nadie. Decía que él practicaba el texto todo el tiempo, como si el secreto de su éxito fuera la humildad y el trabajo, su secreto, debiera de ser el de todos, un gran legado para todos los actores y actrices».

  • Galán de radioteatro en «Las dos carátulas»

Sus primeros trabajos, como actor, los hizo en radioteatros. Luego de rendir una prueba en Radio El Mundo, pasó a formar parte de un clásico de esa época: Las dos carátulas.

  • Los años ’60 y el nuevo cine argentino

Su debut en cine lo marco el film El amor nunca muere (1955). En sus comienzos protagonizó, junto a Mirtha Legrand, la comedia La pícara soñadora (1956), y La Morocha con Tita Merello, iniciando un camino de más de cincuenta películas.

  • Alfredo Alcón- Mirtha Legrand

En los años ’60 fue un claro exponente del llamado nuevo cine argentino, liderado por Leopoldo Torre Nilson, con su protagónico, en la versión cinematográfica, de Un guapo del 900 y Piel de verano, esta última junto a Graciela Borges, además de El Santo de la Espada (1970), Martín Fierro (1968), Los siete locos (1973) y Boquitas pintadas (1974).

  • «Los siete locos»

Incursionó en el cine español, en 1964, cuando protagonizó Los inocentes de Juan Antonio Bardem.

Teatro: Shakesperare, Ibsen, García Lorca, Tenesse Williams, Arthur Miller…

En 1963 subió por primera vez al escenario del Teatro San Martin para la puesta de Yerma, dirigida por Margarita Xirgu.

En los años 1960 y 1970 se destacó como intérprete de las obras de William Shakesperare Hamlet, Ricardo III, Enrique IV y Rey Lear, lo que lo catapultó como el máximo exponente del teatro clásico en Argentina. En su haber hay personajes de obras de Henrik Ibsen, Federico García Lorca, Eugene O’Neill, Tennesse Williams y Arthur Miller (Panorama desde el Puente, Las brujas de Salem y Muerte de un viajante).

  • «La muerte de un viajante»

Esos grandes clásicos tuvieron, en su mayoría, como escenario al Teatro San Martín. Por eso, en su honor, el hall central fue bautizado con el nombre de Alfredo Alcón.

HOMENAJE DEL TEATRO SAN MARTÍN A ALFREDO ALCÓN

  • «Final de partida»: su debut como director de teatro

En 1991 incursionó en la dirección teatral con Final de partida, de Samuel Beckett. La repitió en 2013 en el Teatro San Martin. En ambos casos fue protagonista. En 2004 dirigió, junto a Osvaldo Bonnet, El gran regreso, de Serge Kribus.

  • «Final de partida»

Televisión en el 2000: las producciones de Pol-ka

Alfredo Alcón tuvo importantes participaciones en ciclos televisivos.

En Argentina se destacan Hamlet (1964), un especial, dirigido por David Stivel, en ocasión del 400 aniversario del nacimiento de Shakespeare y El prontuario del Señor K (1987).

A fines de los ’90 y durante la primera década de 2000 la televisión fue un divertimento para él, pero afrontada con la misma seriedad que las obras clásicas. La productora Pol-ka lo convocó para programas como Por el nombre de Dios (1999), Vulnerables (2000), Durmiendo con mi jefe (2003), Locas de amor (2004), Los Unicos (2011), y Herederos de una venganza (2011).

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