En declaraciones brindadas a la emisora Somos Radio AM 530, el físico teórico y exrector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Francisco Tamarit, analizó las implicancias geopolíticas de la inteligencia artificial en los países en desarrollo. El investigador inscribió el accionar de las potencias tecnológicas dentro de un nuevo mecanismo de subordinación regional. Según Tamarit, este proceso reproduce lógicas de dominación mediante la captación de talento calificado y la extracción de minerales estratégicos.
El especialista, quien también había abordado la problemática ética de los algoritmos en el sitio Agencia Paco Urondo, señaló que la aceleración digital global intensifica la presión sobre los bienes comunes de los países del Sur global.
Minerales estratégicos: el litio y las tierras raras en el centro del conflicto
El científico explicó que el desarrollo acelerado de la microelectrónica y de los modelos computacionales complejos depende de insumos naturales clave como el litio y las tierras raras. En ese sentido, advirtió que la disputa global por la hegemonía tecnológica se traslada directamente a los territorios proveedores de materia prima.
Respecto a la situación en la Argentina, Tamarit cuestionó la ausencia de una política estatal soberana para resguardar estos recursos. El físico criticó el marco normativo del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), al señalar que concede condiciones fiscales desfavorables donde las empresas tributan entre un 3% y un 5% de regalías. Como contrapartida, remarcó que en países vecinos como Chile la tasa de tributación por la extracción de litio oscila entre el 20% y el 40%.
Fuga de cerebros: la sangría del capital humano calificado
Más allá de los bienes minerales, el exrector de la UNC denunció que los centros tecnológicos internacionales avanzan sobre el capital humano altamente capacitado de la región. Tamarit recordó que, históricamente, Estados Unidos ha absorbido un promedio de 45.000 profesionales y graduados anuales procedentes de América Latina.
En el plano local, definió la orientación científica del gobierno nacional como «expulsiva» debido al deterioro de los estipendios de las becas y la paralización del financiamiento. Esta coyuntura económica provoca una fuga constante de jóvenes investigadores formados en el sistema universitario público que no encuentran inserción laboral en el país.
Durante su intervención desde un congreso de física celebrado en Catamarca, Tamarit destacó el potencial de las nuevas generaciones de científicos en áreas como inteligencia artificial, energías renovables y tecnologías cuánticas, aunque lamentó que muchos de ellos queden excluidos del sistema nacional.
Un abordaje fragmentado frente al avance transnacional
El especialista remarcó la urgencia de fijar salvaguardias estatales y acuerdos de regulación para proteger los activos estratégicos de la nación. Sin embargo, advirtió que mientras las potencias mundiales debaten esquemas de gobernanza, América Latina opera de forma aislada y sin coordinación bloque a bloque.
Tamarit concluyó que la falta de políticas integradas expone a la región a consolidarse únicamente como proveedora primarizada de insumos naturales y exportadora neta de talento científico.

