El Kremlin confirmó que mantiene conversaciones con Cuba para enviar petróleo y derivados como ayuda humanitaria. La medida busca aliviar la crisis energética en la isla, en un contexto de endurecimiento del bloqueo estadounidense.
El Kremlin confirmó que evalúa un envío de petróleo a Cuba para aliviar la crisis energética que atraviesa la isla. La decisión se inscribe en un escenario de fuertes restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos desde hace más de medio siglo.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, aseguró este jueves que Moscú mantiene contactos permanentes con La Habana. Sin embargo, evitó brindar detalles públicos por “razones comprensibles”, aunque reiteró que ambas partes analizan opciones concretas de cooperación.
Apoyo energético en un contexto de presión internacional
“Durante todos estos días hemos estado en contacto con nuestros amigos cubanos y hemos estado discutiendo opciones para ayudarlos”, declaró Peskov. De esta manera, el vocero subrayó que el posible envío de petróleo a Cuba forma parte de una relación histórica entre ambos países.
La agresión de #EEUU contra #Cuba no es nueva. Ha escalado progresivamente en los últimos años, y de modo despiadado en las últimas semanas, incorporando el empeño en bloquear absolutamente nuestros suministros de combustible.
La meta, como siempre, es doblegar la voluntad… pic.twitter.com/4vpRHpRCms
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) February 9, 2026
Previamente, la Embajada de Rusia en Cuba adelantó que se prepara un próximo envío de crudo y derivados en calidad de ayuda humanitaria. El objetivo inmediato es mitigar los apagones prolongados y la escasez de combustible que afectan la vida cotidiana de millones de cubanos.
En paralelo, el endurecimiento de la política estadounidense agrega tensión al escenario. El presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a los países que suministren hidrocarburos a la isla, lo que abre un nuevo frente de presión diplomática.
La respuesta del Kremlin y el escenario geopolítico
Frente a esa advertencia, Peskov descartó una confrontación directa con Washington. “No quisiéramos ningún tipo de escalada. Pero, por otro lado, en este momento prácticamente no tenemos comercio alguno con EE.UU.”, afirmó, al recordar que las relaciones bilaterales ya están afectadas por sanciones previas.
En la misma línea, el vocero sostuvo que Moscú apuesta por un “diálogo constructivo” para resolver diferencias internacionales. Aun así, reafirmó que Rusia mantiene su compromiso de cooperación con Cuba.
Por su parte, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, adoptó un tono más crítico. Calificó las medidas de Washington como un “bloqueo energético” y sostuvo que esa política busca asfixiar a la población cubana, en violación de principios básicos del derecho internacional.
Crisis energética y alianzas estratégicas
El bloqueo estadounidense limita el acceso de Cuba a los mercados internacionales de combustibles. Como consecuencia, la isla enfrenta cortes de energía recurrentes y dificultades en sectores clave de su economía.
En ese marco, la cooperación con Rusia adquiere un valor estratégico para La Habana. Además, en los últimos meses Cuba recibió respaldo de otros aliados como China y Venezuela, que también expresaron su rechazo a las sanciones.
El posible envío de petróleo a Cuba no sólo representa un alivio inmediato. También refuerza la política exterior independiente de la isla y consolida alianzas frente a la presión estadounidense.
Mientras tanto, la reacción de Washington genera interrogantes. Sin relaciones comerciales significativas entre Rusia y Estados Unidos, el margen de presión directa sobre Moscú parece limitado. Por eso, el escenario internacional podría reconfigurarse en función de esta nueva etapa de cooperación energética.

