El presidente de Estados Unidos reaccionó con dureza a las declaraciones del primer ministro de Groenlandia, quien reafirmó su pertenencia al Reino de Dinamarca y descartó cualquier posibilidad de anexión a Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió este martes a las declaraciones del primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, y advirtió que la decisión de la isla de “elegir” a Dinamarca en lugar de Washington será un “gran problema”.
“No estoy de acuerdo con él. No sé quién es ni sé nada de él. Pero eso va a ser un gran problema para él”, afirmó el mandatario estadounidense desde la Casa Blanca, en un tono que profundiza la tensión diplomática en el Atlántico Norte.
Las declaraciones se produjeron luego de que el jefe de Gobierno groenlandés descartara de manera categórica cualquier posibilidad de que el territorio pase a formar parte de Estados Unidos.
🗣️ Donald Trump respondió al primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, asegurando que «elegir» a Dinamarca sobre su país será un «gran problema» https://t.co/JiKPXQUBMl pic.twitter.com/FqxCSPPJvj
— RT en Español (@ActualidadRT) January 14, 2026
Groenlandia reafirma su pertenencia al Reino de Dinamarca
Ese mismo martes, Nielsen sostuvo públicamente que Groenlandia “nunca será propiedad de Estados Unidos” y ratificó que la isla continuará siendo parte del Reino de Dinamarca, tal como lo establece su actual estatus político.
Además, el primer ministro fue enfático al señalar el alineamiento internacional de su territorio. “Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos Dinamarca. Elegimos la OTAN. Elegimos el Reino de Dinamarca. Elegimos la Unión Europea”, afirmó.
Estas definiciones fueron interpretadas como una respuesta directa a las reiteradas expresiones de Trump sobre la necesidad estratégica de Groenlandia para la seguridad estadounidense.
Una ambición estratégica que se vuelve amenaza
Desde hace meses, Trump insiste en que Groenlandia debe integrarse a Estados Unidos “de una u otra forma”. El argumento central de la Casa Blanca se apoya en razones de defensa y control geopolítico del Ártico.
“Necesitamos a Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para nuestra defensa”, declaró el presidente, al advertir que barcos de múltiples países navegan cerca de la costa norte estadounidense.
Sin embargo, esta postura generó preocupación en Europa. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, rechazó de plano cualquier intento de anexión y sostuvo que “no tiene ningún sentido hablar de que EE.UU. se apodere de Groenlandia”, ya que Washington “no tiene derecho a anexionarse uno de los países de la Mancomunidad del Reino danés”.
Opciones militares y reacción europea
La Administración Trump dejó trascender que no descarta una vía militar para garantizar su influencia sobre la isla. En paralelo, analiza ofrecer a Groenlandia un acuerdo similar a los Pactos de Libre Asociación (COFA), que otorgarían a EE.UU. acceso exclusivo a aguas y espacio aéreo a cambio de asistencia económica.
Frente a este escenario, el Reino Unido mantiene conversaciones con aliados europeos para evaluar un eventual despliegue militar en la región. Al mismo tiempo, la Unión Europea analiza posibles sanciones contra empresas estadounidenses como Meta*, Google, Microsoft y X, en caso de una escalada mayor.
La disputa por Groenlandia expone así un nuevo foco de tensión global, donde convergen intereses estratégicos, defensa militar y el equilibrio de poder entre Estados Unidos y Europa.
